lunes, 13 de abril de 2015

¡¡NOTICIAS!!

NOTICIAS SOBRE CULTURA
(Semana del 6 al 12 de abril)

Ana Sánchez Delgado

¡Hola de nuevo blogueros! Esta semana la tenemos cargada de noticias interesantes y curiosas sobre Historia de España o la Segunda Guerra Mundial entre otras. ¡Que disfrutéis de la lectura!

HISTORIA CONTRA EL “FEUDO” NACIONALISTA



Corren buenos tiempos para pescar en río revuelto (la crisis, ya saben) y hacer nigromancia a partir de un trozo de peluca o el dobladillo de una casaca. De un tiempo a esta parte, el análisis riguroso y el debate elevado se miran con recelo, pues nadie quiere que le afeen su parcela del mito exclusivista y el «derecho» a contar la Historia a su manera. Contra ello, en un año políticamente crucial, la Fundación Banco Santander –en colaboración con la Fundación Cultural de la Nobleza– aspira a bucear en el pasado para no cometer errores con el ciclo de conferencias «La construcción de la nación y el discurso de la historia. De leyendas negras y nacionalismos». La directora de la Real Academia de la Historia y miembro de la Española, Carmen Iglesias, consideró ayer, durante la presentación de estos encuentros, que «lo que llamamos España protege más la libertad de todos que el fraccionamiento en pequeñas comunidades», ya que, «aunque el Estado de las Autonomías ha sido muy bueno en algunas cosas, al no ponerle diques ningunos han acabado funcionando como los antiguos feudos». «Se ha vuelto a lo peor del Antiguo Régimen: hemos regresado a las aduanas», añadió. Para Iglesias, el nacionalismo catalán o vasco exacerban las desigualdades en tiempos en que todos deberíamos remar en la misma dirección: «La fragmentación no es la solución para salir de la crisis y recuperar el Estado del Bienestar». Y es que, aunque el sentimiento de pertenencia cultural o social no está enfrentado necesariamente a la ciudadanía o adscripción a un marco más amplio, las autonomías «se han convertido en grupos de poder, fomentando el clientelismo y la corrupción». A este respecto, la directora de la RAH recordó que ya el sociólogo alemán Georg Simmel advertía de que «los grupos pequeños acaban siendo más despóticos, pues cuanto más impersonal es el poder político, reflejado en leyes y en la objetivación, más defensa hay contra él». El nacionalismo, en cambio, revierte ese juego de poder entre ciudadano y mandatario y abre la veda a reinterpretar los símbolos colectivos y la historia conjunta.


Una educación «falsa»
En el ojo del huracán nacionalista se encontraría la educación, el pecado original del Estado autonómico, que ha posibilitado, en el caso catalán, «un punto de vista histórico a veces grotesco y desalentador». «Hoy en día los niños sólo estudian la parte del río que pasa por su comunidad», recuerda la historiadora, quien alerta del «grave peligro de falseamiento de la historia porque la fragmentación hace perder la perspectiva del todo». Los recortes en la movilidad social que han producido las políticas educativas nacionalistas depauperan la calidad de la enseñanza y «perjudican a los más desfavorecidos», considera Iglesias, quien recordó que ella pudo estudiar becada gracias a la Ley Moyano, que data de mediados del siglo XIX. «En este sistema actual –añadió– dudo de que gente como yo hubiera podido salir adelante». Las conferencias tratarán de indagar en la construcción de la imagen histórica de un país, la reconstrucción de la misma a través del nacionalismo y las leyendas negras generadas en torno a España. La Fundación Banco Santander contará con un plantel de excepción en este ciclo. Joseph Pérez, Premio Príncipe de Asturias 2014, cerrará el 4 de mayo unos encuentros en los que participarán también Carmen Sanz Ayanz, de la Real Academia de la Historia, el hispanista Harm de Boer, de la Universidad de Basilea, y Juan Francisco Fuentes, de la Complutense. Todos ellos intentarán arrojar luz sobre la histórica confusión entre nación jurídica y nacional cultural y adentrarse a través del pasado en las claves que hacen que hoy en día, en un mundo globalizado, repunten los nacionalismos. «Hay que romper esa visión esencialista de España como un país en el que siempre nos andamos peleando; una idea que ha regresado con la crisis; pero la historia es abierta y no se puede preveer», señaló la directora de la Real Academia de la Historia.

Iglesias, que se puso al frente de la institución el pasado mes de diciembre en sustitución del fallecido Gonzalo Anes, explicó algunos de los retos de esta nueva etapa de la Academia, entre los cuales destacó la necesidad de adaptarse a las nuevas circunstancias económicas del país. La asignación pública a la RAH se ha recortado en un 70 por ciento, por lo que la historiadora mantuvo que será preciso «externalizar servicios» y emprender otros «ajustes» para garantizar la viabilidad. «Si bajan los ingresos es imposible que los gastos sigan como antes; es necesario acordarlos», puntualizó, al tiempo que explicó que la institución valora crear una «red de amigos, desde estudiantes que quieran aportar algo a los grandes patronos». Asimismo, se está emprendiendo una nueva web corporativa, en la que se pretende volcar las entradas del «Diccionario Biográfico». Iglesias resaltó el valor de esta obra, que en papel «será una edición de bibliófilos» que ayudará a especialistas de todos los ámbitos. En relación a la voz de Francisco Franco, cuya definición histórica generó debate en el año 2012, Iglesias consideró que «se produjo una crispación exagerada». Finalmente, definió el periodo histórico encabezado por él como una «dictadura autoritaria».

Fuente: La Razón 06/04/2015

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EL GENERAL BALMES NO FUE ASESINADO: MURIÓ EN UN ACCIDENTE



Aquellos tórridos días de julio del 36 España estaba ardiendo. El 12 de julio militantes de extrema derecha habían asesinado al Teniente Castillo de los Guardias de Asalto, héroe de la guerra en el Rif, simpatizante socialista y activísimo miembro de la UMRA (Unión Militar Republicana Antifascista). Esa misma madrugada, la del 13 de julio, se servía la venganza, y no en frío, con el asesinato del líder de la derecha parlamentaria, José Calvo Sotelo, voz en el Congreso de la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas).

Todo el mundo sabe que algo va a pasar, que algo va a estallar. Los cuarteles echan humo. Los militares se enfrentan abiertamente en los patios de armas, republicanos por un lado, facciosos por el otro. Los falangistas planchan sus camisas azules, lustran sus botas de media caña y, tras unos tragos de vino, recorren las calles de Madrid cantando el «Cara al Sol». En la acera de enfrente se les responde con «La Internacional» y «A las barricadas». Los obreros quieren armas ¡ya! Los ultraderechistas ya las tienen. Muchos militares han decidido que toca zafarrancho de combate.

El Gobierno es totalmente inoperante. En las Canarias, el general Franco y otros compañeros se preparan, la asonada está prevista para la madrugada del 18 de julio. Pero dos días antes, el 16 de julio, uno de sus cabecillas, el general Balmes, gobernador militar de Las Palmas, muere de un disparo. Franco aprovecha el suceso para desplazarse a Gran Canaria, asistir al entierro de su camarada y comenzar los planes definitivos del golpe militar. Pero comienzan las sospechas sobre su proceder. Hasta el último momento, ha dudado si sumarse a la conspiración, e incluso hay quien apunta a que la muerte de Balmes no ha sido accidental, sino propiciada por el propio Franco para quitarse un enemigo en sus planes de estar al frente de los sublevados (el 20 de julio la muerte del general Sanjurjo también despertará sospechas, como la del general Mola el 3 de junio de 1937). Pero hagamos historia.

La muerte por un disparo en el estómago de Balmes ha sido aprovechada por algún historiador de izquierdas para sumarse a la teoría de la conspiración a la española. Hasta ahora, en que un joven investigador, Moisés Domínguez Núñez, ha encontrado todos los documentos necesarios para dictar un veredicto definitivo e inapelable: Franco es inocente.

Chismes fuera
Moisés Domínguez ha investigado la figura de Amadeo Balmes Alonso, como él mismo subraya, buscando «sobre todo la verdadera perspectiva histórica del personaje, lejos de chismes y elucubraciones. He consultado todos y cada de uno de los archivos militares y civiles en busca de esos documentos “perdidos” y demuestro que Balmes jamás fue un general republicano. La propia prensa de izquierdas lo tenía por golpista. Balmes tuvo un trayectoria inequívocamente monárquica antes de su muerte y participó en los prolegómenos y preparación del alzamiento militar». Así lo explica uno de sus subordinados, el que fuera sargento de infantería Juan López Morales, como aporta el investigador: «Tenía recibidas órdenes (del General Balmes) de que al personal designado se le enseñara a montar bien a caballo al objeto de que cuando fuera preciso llevar cualquier orden urgente y lo efectuaran a caballo, supieran hacerlo...».

Núñez también ha localizado el informe de la autopsia realizada al militar, los testimonios de todos los oficiales que estuvieron implicados en este affaire, así como del único testigo que estuvo presente en el momento del accidente, y ha accedido al número de registro de la pistola Astra modelo 400 del 9 largo con la que el General tuvo el accidente».
Como conclusión, Moisés Domínguez subraya igualmente algo que considera un «dato relevante»: «Balmes antes de morir estuvo consciente aunque fueran quince o veinte minutos. Antes de expirar habló con muchas personas y estos testigos directos, ni antes ni por supuesto en plena democracia, hablaron de un homicidio. Los cuatro forenses que participaron en la autopsia podrían haber hablado para aclarar el asunto y sin embargo guardaron silencio».

Los amantes de la Conspiración (que no son pocos) tendrán que buscarse otra historia. Ésta, la ha aclarado para siempre Moisés Domínguez Núñez.

Fuente: ABC 06/04/2015

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ROMA, MARAVILLAS BAJO EL SUELO



En el subsuelo de Roma siguen encontrándose maravillas. La Ciudad Eterna está todavía en condiciones de desvelar antiguos mármoles, mosaicos, monedas y frescos que han sobrevivido milagrosamente. Con esos tesoros del pasado se acaba de abrir un nuevo museo, el Antiquarium de Lucrezia Romana. Una asociación, Roma Sotterranea, investiga los secretos de esa Roma cargada de historias, misterios y leyendas. Nacida en el año 2000, cuenta con espeleólogos, arqueólogos, geólogos, arquitectos, ingenieros y simples apasionados que colaboran con las más importantes instituciones públicas.

El fundador de Roma Sotterranea, Adriano Morabito, introduce a ABC en esa Roma invisible, en las raíces más antiguas de la cultura romana. Para comprender la Roma de la superficie, la que se nos presenta en postales, es necesario conocer la que se esconde bajo nuestros pies, que es menos fastuosa, pero también sugestiva y fascinante. No es casual que Freud, quien conocía muy bien la Roma antigua, pensara que la Roma subterránea es una metáfora de la mente: profundizar en el subsuelo es un poco como adentrarse en el inconsciente. Y a veces, de forma casual, se encuentran tesoros, como el Ara Pacis, célebre altar dedicado a la Paz por Augusto en el 9 a. C., tras volver de su expedición pacificadora de España, que se descubrió en los subterráneos de un edificio de via del Corso en 1568.

Nunca se podrán descubrir por entero esos tesoros de arte y de historia sepultados con el pasar de los siglos, hasta el punto de hacer una ciudad estratificada. Más de 250 lugares subterráneos hay identificados, lo que equivale seguramente a menos del 5% de lo que hay aún enterrado. En cualquier lugar de Roma donde se excava se encuentra un pedazo de su arte y de su historia, restos de una vida precedente. De ahí la dificultad de construir algo en el subsuelo. Por ejemplo, en el actual proyecto de una tercera línea del Metro, Roma será la única capital del mundo sin una estación en su centro histórico. Y es que, si se descubre algo importante en una excavación a 5 metros, debajo pueden existir otras maravillas, porque el nivel del suelo de Roma, desde sus orígenes, ha subido cinco, diez, quince y hasta casi veinte metros.
Grandes ingenieros
Eran grandes ingenieros los romanos y dotados de gran sentido práctico. Así, cuando había que construir algo, se hacía sobre lo que se había destruido o derrumbado, dada la dificultad que existía para deshacerse de los escombros. Cuando Trajano construyó sus termas, lo hizo sobre uno de los palacios más grandiosos jamás levantados, la celebérrima Domus Aurea de Nerón. Curiosamente, solo Nerón, cuando reconstruyó Roma tras el incendio, eliminó ruinas y escombros llevándolos al mar de Ostia, a 30 kilómetros de la capital.

Se explica así que la topografía de Roma haya cambiado sustancialmente desde su fundación, en el 753 a. C. Las siete colinas de Roma, los montes que históricamente formaron el corazón de la ciudad, en los tiempos de Rómulo y Remo, han perdido altura y relieve y los valles se han rellenado. Precisamente, entre los más antiguos vestigios de Roma se encuentran obras públicas construidas bajo la dinastía de los Tarquini, los últimos tres reyes de la Roma etrusca que reinaron desde el 616 al 509 a. C. Son de esta época inmensos templos, murallas, acueductos y sistema de alcantarillado como la Cloaca Máxima, una obra maestra que aún funciona perfectamente.

Hasta el siglo XV, la Roma antigua se consideraba una especie de mina inmensa de la que se extraía todo tipo de materiales para reciclarlos, incluyendo sus estatuas y mármoles. Solo con la llegada del Renacimiento, con su nuevo aprecio por la antigüedad clásica, se cambia de perspectiva. Un ejemplo singular nos lo da precisamente la Domus Aurea, que fue descubierta accidentalmente cuando un joven romano cayó en ella al abrirse un espacio en la colina Oppio a finales del siglo XV. Muy pronto una serie de jóvenes artistas empezaron a descubrirla al introducirse y dejarse caer con cuerdas para descubrir los frescos y decoraciones de la grandiosa e imponente residencia de Nerón. Rafael, Pinturicchio, Miguel Ángel y otros jóvenes artistas romanos descendieron bajo tierra para estudiar, descubrir y difundir lo que era realmente el mundo antiguo.

Estadio domiziano
Hoy la Roma subterránea nos ofrece un panorama casi infinito de ambientes y de escenarios, algunos abiertos al público. Por ejemplo, es posible pasear y redescubrir el mundo competitivo de las carreras, bajo la plaza Navona, entre los amplios arcos del estadio domiziano, abierto después de años de restauración. Construido por el emperador Domiziano (81-96 d. C), el estadio, destinado fundamentalmente al atletismo, podía albergar a 30.000 espectadores. Hoy se puede respirar la atmósfera antigua de los juegos de la capital.

Entre las innumerables iglesias romanas, la más asombrosa, desde el punto de vista histórico, es la basílica de San Clemente, con tres construcciones, una sobre otra, realizadas a lo largo de los siglos. La primera se remonta a la época romana anterior al incendio de Nerón del 64 d. C. En ese mismo lugar fue construido en el siglo II una residencia privada y un templo dedicado al culto de Mitra, el dios de origen persa que pasó a formar parte del imperio romano, una religión ligada al cosmos y a las estaciones, cuyos ritos se celebraban en grutas y cavernas. En el siglo IV, sobre la casa y el templo, se construyó una basílica cristiana, a su vez semidestruida y refundada.

No es infrecuente que al excavar en las iglesias se encuentren templos paganos o necrópolis. En los subterráneos del Vaticano hay una gran necrópolis, con tumbas cristianas y paganas, y se recuperaron una veintena de mausoleos. En el año 2003, al construirse el aparcamiento Santa Rosa del Vaticano se descubrieron cuarenta estructuras sepulcrales y más de 200 tumbas individuales, que se acumularon desde el final del siglo y durante todo el siglo II. En la Basílica de San Pedro, lo profano está bajo lo sacro. Así, no deja de llamar la atención que, bajo la basílica, se encuentren las imágenes de los dioses Horus, Océano, Minerva y Plutón.

En la Roma subterránea ocupan lugar destacado sus catacumbas, que son una treintena. Las más accesibles están compuestas de unos 150 kilómetros de túneles: Pancracio, Agnese, Domitilla, Priscilla, San Sebastián... Al inicio se instalaron en cavidades ya existentes, incluso en columbarios paganos, columbarios que ofrecen a veces sorprendentes arquitecturas funerarias donde se colocaban las urnas cinerarias. Las catacumbas se expandieron durante tres siglos y alcanzaron hasta 20 metros bajo el suelo. Las de San Calixto, por ejemplo, se extienden en 20 kilómetros de galerías distribuidos en cinco niveles en una zona de 15 hectáreas.

Leyendas
No solo a la vida está ligada la Roma subterránea, sino también a la muerte. Un ejemplo del culto a la muerte, que nos lleva a la Contrarreforma del siglo XVI, como símbolo contra la vanidad del mundo, lo representa el osario de los capuchinos, en la iglesia Santa María de la Concepción, en via Veneto, en cuyos subterráneos se conservan los huesos de unos 4.000 frailes, alcanzado la cumbre de lo macabro.

En este mundo subterráneo abundan los misterios y leyendas. La más común y popular cuenta que en muchas iglesias antiguas de Roma hay en el subsuelo un túnel que conduce al Vaticano. Falsa leyenda. Pero a Roma no le será nunca fácil liberarse de sus fantasmas y misterios, y de su relación con la historia y el arte. Por eso es fascinante.

Fuente: ABC 06/04/2015

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JOAN PEIRÓ, LA DIGNIDAD DE UN OBRERO ESPAÑOL



En julio de 1942, un antiguo ministro de la República en guerra, representante de los sectores moderados de la CNT, fue fusilado en Valencia. Había sido entregado por la Gestapo a la policía franquista en 1940 y condenado a muerte un año después. Antes de que pudiera cumplirse la sentencia, dirigentes del sindicalismo vertical intentaron persuadirle de que se uniera al régimen, como lo hizo su compañero de gabinete y militancia Juan López y algunos cuadros menores del anarcosindicalismo más combativo contra la FAI. Joan Peiró no aceptó la propuesta y pagó con la muerte su sentido insobornable de lealtad. Aquella madrugada moría un hombre honesto, un obrero que nunca se lucró con su condición de dirigente de un poderoso sindicato, un español que se jugó la vida denunciando a los extremistas de su propia organización y que se enfrentó a un riesgo manifiesto cuando censuró los desmanes provocados contra indefensos ciudadanos en la retaguardia. Cuando tantos callaban, él siempre habló. Cuando algunos trataron de salvar la piel cambiando de indumentaria ideológica, él quiso ofrecer ese sacrificio a la coherencia de una vida que ni siquiera la amenaza de morir podía malograr.

Joan Peiró pertenece a esa generación de sindicalistas, salidos de los espacios más humildes de la clase obrera, duros negociadores en su lugar de trabajo –porque nunca se «profesionalizaron» para abandonarlo–, ambiciosos en la adquisición de saber y en la voluntad de construir redes culturales al servicio de los trabajadores. La revista en la que escribió con más asiduidad, precisamente en los momentos de mayor conflicto con los sectores insurreccionales de la FAI, fue «Cultura libertaria».

 

Sin violencia

De su promoción formaban parte Salvador Seguí y Ángel Pestaña, el primero asesinado por pistoleros de la patronal catalana, y el segundo con una salud gravemente quebrantada por otro atentado. Curiosamente, la violencia de sus adversarios no se dirigió contra los núcleos más radicales de la CNT, sino contra aquellos que defendían posiciones más sensatas. Sectores que podían ser de extraordinaria inflexibilidad en el conflicto laboral, pero que despreciaron siempre el asesinato o los levantamientos armados como formas de lucha sindical.

Aprendió a leer a los quince años de edad, cuando empezaba su militancia en las agrupaciones de los trabajadores del vidrio. Como dirigente de la CNT, en cuya fundación había participado, defendió la modernización de las estructuras sindicales a través de sindicatos de ramo que superaran las viejas asociaciones de oficio. La combinación entre la acción directa –que no implicaba violencia alguna, sino negociación sin intermediarios con la dirección de las empresas– y la adaptación de la CNT a las condiciones de la organización industrial moderna, permitieron que el sindicalismo independiente de cualquier partido político pudiera desarrollarse como una opción singular en el panorama del movimiento obrero de Europa.

El «anarquismo» de Peiró era, en realidad, al igual que el de Pestaña, un rechazo de la injerencia política en la defensa de los derechos de los trabajadores. Una autonomía que defendió con tanta energía frente al socialismo marxista como frente a la progresiva contaminación de la CNT por los anarquistas radicales de la FAI. Denunció, incansable, la estrategia insurreccional, justificada cínicamente como «gimnasia revolucionaria», que destruía toda una tradición de conflictos sociales para entregarlos al callejón sin salida de la violencia.

Como a Peiró no podía acusársele precisamente de falta de conciencia de clase o de inhibición en la lucha obrera, ni de pereza por superar el sistema capitalista, sus acusaciones fueron recibidas con especial agresividad por los nuevos caudillos del anarquismo peninsular. Las críticas acerbas de Durruti y García Oliver le hicieron dimitir de la dirección de «Solidaridad Obrera» en 1931. Con otros dirigentes como Pestaña, Mira y Mascarell, abandonó la CNT y formó los Sindicatos de Oposición, que no lograron crear un espacio alternativo a la línea nihilista del faísmo. Sin embargo, aquella experiencia, acompañada de una elaboración doctrinal considerable, permitió aventurar cuál habría sido el espacio posible de un sindicalismo de clase independiente, pero dispuesto a colaborar con el resto de la izquierda republicana española, desdeñando el limbo de sectarismo y violencia que elegía la FAI.

Peiró representó, hasta el lamentable final de su vida, una forma de decencia personal que habitó en la entraña de los defensores de la República, contra quienes la despojaron de su prestigio mediante sus acciones enloquecidas. Su enorme inteligencia táctica, su conciencia de clase adquirida en el trabajo realizado desde la infancia, su disposición al diálogo y la energía en la defensa de sus convicciones, construyen el perfil de un hombre a imagen y semejanza de la madurez cívica y la honestidad que fue esperanza para la convivencia y para el fortalecimiento nacional de España.

 

Denuncia continua

En octubre de 1938, las palabras con las que fijaba la estrategia de la CNT, en el tramo final de una guerra que aún creía posible ganar, nos indican el carácter de hombres como él: «La coacción y la acción violenta de las clases humildes o proletarias son un arma de dos filos: se ejercen con toda la fe y con los mayores entusiasmos, y de allí donde se espera una reivindicación victoriosa, surge una dictadura que lo arrasa todo». Y acababa diciendo: «Hay un recuerdo que, aplicado, no falla nunca: comprender que el más alto mérito del individuo anarquista consiste en la tolerancia del mismo para con el pensamiento ajeno». Cuando denunció en «Peligro en la retaguardia» el asesinato del disidente y el saqueo de la propiedad legítima, dio una prueba de que hacer lo más difícil suele ser optar por lo más acertado.

Su negativa a aceptar un cargo público por quienes le ofrecían escoger entre la muerte y el soborno, señalará para siempre la dignidad de un obrero español y la miseria de quienes le condenaron.

Fuente: ABC 07/04/2015

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EL PILOTO BRITÁNICO SIN PIERNAS QUE CAUSABA PAVOR A LOS CAZAS NAZIS



La Segunda Guerra Mundial está llena de historias de superación y valentía en la que meros hombres logran convertirse en auténticos héroes en base a su valor. No obstante, de entre toda esta amalgama, hay una que sigue llamando la atención casi 75 años después de que se sucediera. Esta no es otra que la del británico Douglas Bader, un piloto que, a pesar de perder las dos piernas en un accidente de avión, combatió en los cielos contra los aviadores de la «Luftwaffe» nazi causándoles verdaderos estragos durante la Batalla de Inglaterra.
Por si este acto de valentía fuera poco, un nuevo libro llamado «Zero Night» acaba de desvelar e incidir en una serie de curiosas intrigas sobre la vida de Bader. Entre ellas, la más llamativa es que participó en uno de los intentos de fuga más extravagantes de la Segunda Guerra Mundial mientras se hallaba en el campo de prisioneros de Warburg (en Alemania). Aunque finalmente fue atrapado mientras se intentaba escapar y fue encerrado en una prisión de mayor seguridad, este británico logró regresar a su país tras la guerra e, incluso, convertirse en todo un icono para sus conciudadanos.

 

Sin piernas, pero piloto de la RAF

Bader vino al mundo en febrero de 1910. Desde su infancia sintió un deseo irrefrenable por volar, lo que hizo que, con 18 años, decidiera subirse a un avión e iniciar su carrera en la Real Fuerza Aérea (RAF). Tras licenciarse como piloto en 1930, parecía que su vida no podía ser mejor. Sin embargo, apenas un año después sufrió un trágico accidente mientras realizaba una maniobra acrobática que consistía en girar su avión 360º. Aunque sobrevivió, el accidente no pudo ser peor, pues los cirujanos le tuvieron que amputar las dos piernas.

Su destino parecía estar sellado pero, a base de entrenamiento y perseverancia, Bader logró volver a andar sin muletas con dos prótesis. En 1940, y de forma increíble, consiguó además reintegrarse en la RAF, ponerse de nuevo a los mandos de un avión y, a su vez, ser nombrado jefe de escuadrón de una de las escuadras británicas de Spitfires (el caza inglés más característico durante la Segunda Guerra Mundial).

Ya como aviador para el ejército, este militar logró abatir nada menos que a una veintena de pilotos enemigos. La mayoría de los derribos se sucedieron durante la Batalla de Inglaterra (la defensa de la isla que los pilotos de la Real Fuerza Aérea hicieron de la isla ante el ataque de las tropas de Hitler), aunque también realizó varias bajas en el asalto aéreo que la RAF hizo sobre Francia. Sin duda, con Bader se hizo válida aquella frase de Churchill en la que dijo que «nunca tantos debieron tanto a tan pocos».

 

Bader, aprisionado

A pesar de que su futuro parecía ser favorable, el destino le volvió a jugar una mala pasada y, en 1941, fue derribado y cayó en Francia. Allí fue capturado por los nazis y, posteriormente, enviado al campo de prisioneros de Warburg (al este de Alemania). Fue precisamente en ese lugar donde se ganó un hueco en el corazón de los alemanes (los cuales permitieron a los británicos que le enviaran por avión otras prótesis para sustituir a las suyas, que se habían destrozado en el accidente) y participó en uno de los intentos de fuga más extravagantes de la Historia.

Concretamente, y según explica Mark Felton en su libro «Zero Night» (publicado a finales de 2014 y citado este martes por la versión digital del «Daily Mail»), el plan fue ideado por Bader y el Mayor Tom Stallard (del ejército británico). Ambos llegaron a la conclusión de que la mejor forma de escapar del campo de prisioneros era, nada más y nada menos, que construyendo varias escaleras plegables con las que lograr pasar el muro de la prisión. Sencillo, pero efectivo.

Para evitar ser atrapados, los militares decidieron que elaborarían las escalinatas a base de martillo y sierra en la sala de música del cuartel para, así, ahogar el ruido de las herramientas con los instrumentos.

Finalmente, el 30 de agosto de 1942 los prisioneros del campo pusieron en práctica el plan y, cuando los guardias estuvieron distraídos, 41 británicos se lanzaron hacia los muros armados con sus escaleras. Desgraciadamente una de ellas se hizo añicos, por lo que solo pudieron escapar 28.

Entre ellos se hallaba Bader que, posteriormente, fue capturado de nuevo por los alemanes. La «Gran Evasión» no le había saldo demasiado bien. Posteriormente, los nazis le quitaron las prótesis para evitar que volviera a huir y le llevaron a una prisión de más seguridad ubicada en el Castillo de Colditz. Allí pasó los últimos días de la guerra hasta que logró regresar a su país tras la contienda.

Fuente: ABC 07/04/2015

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FRANCO SERÁ DEFINIDO COMO DICTADOR EN LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA



Desde su creación -en mayo de 2011- el Diccionario de la Real Academia de la Historia ha generado polémica e incomodidades por su contenido sesgado e interpretativo. Ahora la obra enmendará una de las definiciones que contiene y que más ríos de tinta han hecho correr. Tal y como ha señalado la nueva directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, en conversación con la cadena SER, Francisco Franco será definido como dictador en la versión digital de la obra. En la actual entrada de Franco en el citado libro cuya autoría es de Luis Suárez, miembro de la Fundación Francisco Franco, se puede leer: "Montó un régimen autoritario, pero no totalitario, ya que las fuerzas políticas que le apoyaban quedaron unificadas en un Movimiento y sometidas al Estado". En la biografía del dictador español, que ocupa cinco páginas, se le da el tratamiento de "Generalísimo" o de "Jefe de Estado". Así la entrada de Suárez, experto en Historia Medieval que tuvo acceso a los fondos de la Fundación Francisco Franco casi en exclusiva hasta que fueron digitalizados con subvención pública, será modificada en su versión en digital, tal y como ha señalado Iglesias, y será consultable a finales de año.

Tras la gran polémica desatada por las definiciones poco rigurosas de los principales personajes del siglo XX español, la Real Academia de la Historia fue apremiada por el entonces ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y por algunos grupos políticos a crear una comisión que revisase y corrigiese el texto.

Fuente: La Vanguardia 08/04/2015

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 “MI ANTEPASADA LA VARONA DE CASTILLA ERA EL TERROR DE LOS ÁRABES”



El escudo de los Varona esculpido en piedra ante la Torre-Palacio familiar en Villanañe de Valdegovía (Álava) luce las barras de Aragón en diagonal, recordando que fueron ganadas como trofeo. El detalle podría pasar inadvertido para algunos si la estatua heráldica no mostrara el busto de una mujer, con armadura y celada y una espada rota en la mano: María Pérez, la Varona de Castilla.

«Hay muy pocas mujeres, en su época, que llegaran a tener su poder», afirma Rodrigo María Varona al contar la historia de su antepasada, que ha pasado de padres a hijos a lo largo de 27 generaciones. «Todas las leyendas tienen parte histórica y parte aumentada», advierte. La que cambió el apellido de su familia y marcó a sus herederos, «está basada en hechos reales».

El relato del actual señor de la Torre-Palacio de los Varona se remonta a los últimos años del siglo XI y primeros del XII en los que María Pérez vivió allí junto a sus hermanos Alvar y Gómez. La familia, partidaria de Doña Urraca de Castilla y su hijo Alfonso VII en su lucha contra Alfonso I el Batallador, había sido llamada a tomar las armas y María se empeñó en acompañar a sus hermanos en la batalla, haciéndose pasar por un guerrero más.

Las tropas castellanas y aragonesas se enfrentaron en Soria, en los campos de Barahona. Según la leyenda, al anochecer y en la confusión del combate, María se apartó de sus hermanos y fue a encontrarse con el mismo Alfonso el Batallador. «Ella le dio batalla y le venció», a pesar de que en la lucha se le quebró la espada, según narra Varona.

La mujer llevó preso al rey aragonés ante Alfonso VII y éste al descubrir su identidad y admirado por su hazaña, le dijo: «Habéis obrado, no como débil mujer, sino como fuerte varón y debéis llamaros Varona, vos y vuestros descendientes y en memoria de esta hazaña usaréis las armas de Aragón». Y para recordar el suceso, se dice que el monarca mandó que los campos también se intitularan de Varona (Barahona).

Su descendiente apunta que en el escudo se añadieron a las barras «ocho espejos como las ocho mujeres ilustres de la historia» a las que ya se sumaba esta mujer de armas tomar.

«Era el terror de los árabes», asegura Varona. Les arrebató plazas como Toro, Torquemada o Dueñas y «llegó a ser señora de 40 villas en Castilla», subraya.

«La Varona de Castilla» contrajo matrimonio con el infante don Vela, hermano de tres reyes de Aragón: Pedro I, Alfonso I y Ramiro El Monje. De este enlace nació Rodrigo Varona, el primero de la estirpe. «Desde entonces todos los descendientes nos llamamos Rodrigo, con un nombre adicional», señala el actual residente de la torre, reconvertida en Casa-Museo.
María Pérez se retiró en los últimos años de su vida, ya viuda, al Monasterio de San Salvador de Oña, donde reposan sus restos.

Con ella se perdió el apellido Pérez del almirante visigodo Ruy Pérez que mandó construir la Torre en Villanañe allá por el año 680. En esta fortificación se dice que descansó Don Pelayo tras la Batalla de Guadalete (711) y preparó la Reconquista. «Ha servido de paso seguro para todas las grandes rutas», señala Varona recordando por ejemplo la ruta de la sal o el antiguo itinerario del Camino de Santiago que pasaba por Álava.

Emparentada con los Salazar, Mendoza, Velasco, Saravia, Rueda o Manrique, entre otros históricos apellidos, la familia contó entre sus miembros con primeras autoridades en Italia, Flandes o América. Sus recuerdos, como el crucifijo donado a un Varona por Don Juan de Austria tras la batalla de Lepanto, se han ido acumulando con el paso del tiempo en la Casa Torre que hoy se muestra a los visitantes.

«Somos una de las pocas familias que hemos conservado siempre nuestro hogar», subraya con orgullo su actual residente, de 66 años, que también presume de mantener sus habitaciones con papeles pintados de los siglos XVII-XVIII. «Los Varona siempre hemos tenido inquietudes», añade Rodrigo antes de apuntar que su casa fue «la segunda vivienda de España que tuvo luz eléctrica» y una de las primeras en contar con teléfono.

La Torre-Palacio de los Varona es una de las 15 casas que permanecen abiertas en invierno en el pequeño pueblo de Villanañe, que llega a contar con un centenar de personas los fines de semana. El valle de Valdegovía, con unos 1.000 habitantes, «es una de las zonas más desconocidas de España, pese a que aquí tenemos mucha historia de todas las épocas», remarca Varona. Afortunadamente, dice, «hoy se está volviendo a dar al valle la importancia que tuvo».

Fuente: ABC 09/04/2015

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DISECAR EL CEREBRO DE UN ESTADOUNIDENSE VIVO Y OTROS CRUELES EXPERIMENTOS JAPONESES

Las atrocidades cometidas por los científicos nazis durante la Segunda Guerra Mundial son ampliamente conocidas en el mundo entero. Sin embargo, durante la contienda hubo multitud de regiones que, dejando a un lado los derechos humanos, sometieron a todo tipo de torturas a los prisioneros que capturaban. Una de ellas fue Fukuoka, una ciudad ubicada al sur de Japón en la que se acaba de inaugurar una exposición que reconoce, de forma oficial, que allí se realizaron todo tipo de crueles experimentos con una docena de soldados aliados que capturaron.

Concretamente, y tal y como explica en su versión digital el diario «Daily Mail», las susodichas tropelías fueron llevadas a cabo en la Universidad de la localidad. En ella, un grupo de científicos japoneses experimentaron de forma cruel con la tripulación de un bombardero B-29 Superfortress estadounidense que se había estrellado cerca de la zona. Entre las diferentes pruebas que practicaron, se destaca que disecaron –mientras los pacientes seguían con vida- todo tipo de partes de sus cuerpos tales como el cerebro o los pulmones.

 

Un combate que acabó en desastre

Esta triste historia comenzó un 5 de mayo de 1945 cuando –con la guerra casi finalizada- el capitán Marvin Watkins y su tripulación (unos 12 hombres, aunque el número total se desconoce) se subieron a su B-29 ubicado en Guam. Su misión era clara: bombardear un objetivo militar de la ciudad de Fukuoka, en el sur de Japón. Por entonces, y a pesar de que faltaban pocos meses para que los nipones se rindieran, nadie cedía ni un palmo de terreno y se combatía hasta la muerte contra el enemigo. El cometido no iba a ser, pues, nada sencillo.

Así quedó demostrado posteriormente, pues –en pleno vuelo sobre la ciudad- el avión de Watkins fue derribado por un piloto japonés de 19 años llamado Kinzou Kasuya. Con el bombardero en las últimas, a los estadounidenses no les quedó más remedio que saltar en paracaídas y rezar para que los lugareños les trataran como a prisioneros de guerra. Sin embargo, la suerte iba a ser esquiva en este sentido pues –de la docena de aviadores que se arrojaron del aeroplano- uno murió antes siquiera de pisar el suelo después de que un Zero cortase las cuerdas de su paracaídas. Otro cayó minutos después, apuñalado por los pobladores de la región.

El resto no tuvo mejor suerte. Un ejemplo claro es lo que le sucedió a uno de los tripulantes que, al verse rodeado por decenas de japoneses, empezó a disparar desesperado. Finalmente, cuando solo le quedó una bala, apuntó a su cabeza y se suicidó para evitar ser vejado. Tampoco se libró de la ira local Teddy Ponczka, quien recibió varias puñaladas antes de que los soldados japoneses llegaran a la zona a poner orden.

 

Comienzan los experimentos

Una vez que los militares nipones se personaron ante ellos, los americanos respiraron aliviados. Y es que, además de protegerles de la ira de los lugareños, les informaron de que iban a llevarles a un hospital cercano para tratar sus lesiones. La alegría fue suma para Ponczka, quien se encontraba malherido. Sin embargo, como pudieron descubrir después los supervivientes, lo que pretendían aquellos doctores ataviados con batas blancas era bien distinto: buscaban investigar médicamente con ellos en la Universidad de Fukuoka.

El primer experimento se realizó sobre el herido Ponczka, a quien le fue eliminado uno de sus pulmones mientras aún vivía para observar qué efecto tenía esa operación en su sistema respiratorio. Posteriormente, le inyectaron agua de mar en el cuerpo con una jeringuilla en un intento de saber si ese extraño método podría prevenir la deshidratación. «Los presos pensaban que éramos médicos por nuestra batas blancas, nunca se imaginaron lo que íbamos a hacerles. Nunca podré volver a usar un delantal blanco», afirmó posteriormente a un diario el Dr. Toshio Tono (uno de los implicados en el suceso).

El resto de la tripulación también sufrió estos crueles experimentos. A uno, por ejemplo, se le disecó el cerebro mientras aún seguía con vida para conocer si la epilepsia podía ser controlada mediante cirugía. Lo mismo sucedió con los órganos de muchos de ellos, los cuales fueron disecados vivos. Por su parte, Watkins tuvo la suerte de ser enviado a Tokio para ser interrogado y, posteriormente, sobrevivió a la guerra en un campo de concentración.

 

Una increíble medida

Esta exposición supone una novedosa forma de actuar en un Japón en el que, hasta ahora, los experimentos y vejaciones cometidos sobre los aliados eran un tema tabú. Con todo, incidentes similares ya habían sido documentados ampliamente en multitud de libros históricos, aunque es la primera ocasión en la que una autoridad japonesa los da a conocer «oficialmente». Al parecer, y según los organizadores del evento (ubicado en la Universidad de Kyushu) no podían ocultar lo sucedido.

Fuente: ABC 09/04/2015

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LA LUZ ULTRAVIOLETA REVELA ROSTROS Y VERSOS BORRDOS DEL LIBRO NEGRO DE CARMARTHEN



El Libro Negro de Carmarthen contenía rostros y versos que fueron borrados de este importante manuscrito medieval del Reino Unido, el más antiguo que se conserva escrito exclusivamente en galés y que contiene algunas de las primeras referencias al rey Arturo y el mago Merlín.

Un estudio realizado por Myriah Williams, una estudiante de doctorado de la Universidad de Cambridge, mediante la combinación de luz ultravioleta y un software de edición de imágenes, ha destapado dos rostros fantasmagóricos y líneas de versos que hasta ahora habían permanecido invisibles al ojo humano. Alguien borró estos versos y estas imágenes del famoso manuscrito del siglo XIII llamado Libro Negro de Carmarthen por el color de su encuadernación y su conexión con el Priorato de San Juan el Evangelista y Teulyddog (Carmarthen).

Myriah Williams y el profesor Paul Russell, del Departamento de Anglosajones, Nórdicos y Celtas (ASNC, por sus siglas en inglés) de Cambridge, creen que fue uno de los propietarios del libro en el siglo XVI quien borró esas inscripciones que habían sido añadidas al manuscrito, según un comunicado de la Universidad. Los investigadores apuntan un posible nombre, el de un hombre llamado Jaspar Gryffyth, quien grabó su nombre en hebreo en el libro y eliminó versos adicionales, garabatos y notas añadidas en los márgenes del manuscrito.

«Ver a estos fantasmas del pasado ha sido increíblemente emocionante», ha señalado Williams antes de añadir que los márgenes de los manuscritos contienen a menudo anotaciones de quien los leía y «pueden arrojar luz sobre lo que nuestros antepasados creían de lo que estaban leyendo». La recuperación de lo borrado en el Libro Negro podría decir mucho del pasado y de nuestra comprensión del mismo, según la investigadora.

«Lo que hemos descubierto puede ser sólo la punta del iceberg en términos de lo que podemos descubrir. El manuscrito es muy valioso y muy importante, sin embargo, todavía puede haber mucho más que aún no sabemos», destaca Russell.

A pesar del valor que hoy tiene el Libro Negro de Carmarthen, en su origen no fue una obra elaborada, sino el trabajo que realizó un solo escriba durante un largo periodo de su vida. En las primeras páginas se aprecia una escritura cuidada con líneas rectas, mientras que en otras partes del manuscrito, la letra se hace más pequeña y apretada.

El libro, compuesto por 54 páginas de pergamino, contiene desde versos religiosos a poemas históricos sobre héroes de leyenda como el rey Arturo y el mago Merín. Está designado como manuscrito Peniarth MS 1 en la Biblioteca Nacional de Gales, donde se conserva desde 1904, después de que fuera comprado junto a otros manuscritos por el fundador de la misma, Sir John Williams.

Fuente: ABC 09/04/2015

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HOMBRES DE HIERRO, BARCOS DE MADERA



«Hoy mi mujer se quedará viuda... pero no lo sabe». Lo dijo Burkard von Müllenheim-Rechberg, oficial del acorazado «Bismarck», tocado y hundido el 27 de mayo de 1941. Para Arturo Pérez-Reverte, son muchos los marinos españoles que a lo largo de la historia hubieran firmado dicha frase. Gente aguerrida, sacrificada e inasequible al desaliento («A Constantinopla o a cenar con Cristo», gritó a los suyos Alonso de Contreras, el Alatriste histórico) que marcaron una época, ensancharon horizontes y saltaron de la cubierta al mito. «Hombres de la mar, barcos de leyenda», exposición en el Museo Naval comisariada por el escritor, navega entre la realidad y el mito a través de once embarcaciones imprescindibles para la cultura occidental y rememora a quienes singlaron mares y océanos a bordo de ellos. Desde la «Argos» de Jasón hasta el «Bismarck», pasando por la «Nao Victoria», la «Bounty» o el «Titanic». Barcos españoles y extranjeros, y barcos existidos o imaginados: el «Pequod» de «Moby Dick» o el «Nautilus» de Julio Verne, por ejemplo. Todos ellos hicieron historia, abrieron una puerta, crearon un paradigma y, ante todo, dejaron una lección de vida esbozada: ya sea la villanía de los amotinados del Bounty como la grandeza pírrica de los vencedores de Lepanto (Cervantes perdió un brazo a bordo de la «Marquesa»).

«Sin hombres de hierro, los barcos son sólo de madera», señala Pérez-Reverte. El académico ha descartado más de 30 embarcaciones durante el diseño de esta exposición, plato fuerte del Museo Naval para los meses de primavera, tras los sonados éxitos de las muestras sobre «La Mercedes» y Blas de Lezo. Apenas le propuso el director de la institución, el almirante José Antonio González Carrión, esta colaboración, pactaron una premisa irrenunciable: el didactismo. «La pueden disfrutar también los especialistas, pero queríamos que fuese muy divulgativa, que abriese una puerta que estimulase la imaginación y el deseo de conocer, sobre todo para los jóvenes», señala el autor de «El capitán Alatriste» y «Hombres buenos» (Alfaguara), recién publicada. La muestra, ordenada por épocas, recoge 11.000 años de historia en la mar. De historia y de historias: la de los últimos de Filipinas o la del puñado de hombres que dieron la primera vuelta al mundo y vivieron para contarlo. «Cuando hablamos de barcos pensamos habitualmente en Inglaterra, pero es de justicia devolver a España esa importancia histórica, y a nuestra Marina, respetada hasta por sus enemigos», valora el periodista.

España, antaño hegemónica sobre las aguas –«mare clausum»–, perdió pronto la batalla de la Historia. Ya Antonio Pigafetta, el italiano que difundió al mundo con su crónica de a bordo la hazaña de la «Nao Victoria», omite por completo el nombre de Elcano en favor de su amigo Magallanes (que «sólo» completó media expedición); luego vinieron la Armada Invencible –nadie contó nunca nada de la fallida réplica británica–, el silenciamiento de héroes como Blas de Lezo en favor de, por ejemplo, Drake –pongan Cook por Malaspina si quieren– y el definitivo crepúsculo de nuestra supremacía, desde Trafalgar hasta Cavite. «España prefiere honra sin barcos a barcos sin honra», señaló Méndez Núñez en Valparaíso (1866). Y esta exposición, que recoge frases lapidarias de quienes hicieron historia a bordo de aquellos buques, galeones, naos o acorazados, trata también, o fundamentalmente, de eso, de transmitir los valores de la mar: «Ahí están la dedicación, la constancia, el trabajo en equipo, las durezas de la mar, el sacrificio, la tenacidad, la superación y el carácter ilustrado de la marina del XVIII», explica Pérez-Reverte. Y añade: «Hemos vivido de espaldas a todo eso y a la historia de nuestra Marina; pero es necesario recordar que España estuvo allí». Desde el cabo de Buena Esperanza a las costas desangeladas de Alaska, de los Mares del Sur al Caribe. Cuadros de muchos de aquellos grandes nombres de nuestra historia (Colón, Elcano, Churruca...) comparten espacio con diferentes piezas que rememoran las gestas de antaño, especialmente reproducciones a escala, pero también utensilios como la vajilla del «Titanic», instrumentos históricos de navegación (astrolabio, compás, brújula...), cartas de marear, libros antiguos y recortes de periódico. La hija del escritor, Carlota Pérez-Reverte, se ha encargado de la selección de textos que salpican la muestra y dan cuenta del pundonor de los hombres de la mar («Demasiado tarde para consejos. Es hora de luchar», Don Juan de Austria). El resultado es un vistazo sintético pero evocador hacia varios siglos de historia en la eterna pugna del hombre por dominar un medio hostil y llegar más lejos camino del horizonte.

Fuente: La Razón 10/04/2015

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FRANCIA INAUGURA LA RÉPLICA DE LA CUEVA DE CHAUVET, LA OTRA “CATEDRAL” DEL ARTE RUPESTRE



François Hollande ha inaugurado una copia turística de la Cueva de Chauvet, una de las «catedrales» más antiguas e importantes de la historia del arte rupestre, de 25.000 a 32.000 años de antigüedad. La Cueva Chauvet fue descubierta el 18 de diciembre de 1994, por un trío de espeleólogos, Éliette Brunel-Deschamps, Christian Hillaire y Jean-Marie Chauvet, cuyo apellido dio nombre al descubrimiento, «canonizado» por la Unesco el 2014, eligiendo la Cueva como Patrimonio de la Humanidad.

Los especialistas llevan veinte años disputándose sobre algunos aspectos concretos del descubrimiento, comenzando por la datación. La mayor parte de las obras descubiertas, en una gigantesca «catedral» de más de 8.500 metros cuadrados, fueron realizadas durante el Auriñaciense (de 30.000 a 32.000 años). Y otra parte significativa del inmenso legado de la Cueva Chauvet data del Gravetiense (de 25.000 a 27.000 años).

Mientras los especialistas comenzaban sus primeras investigaciones, el Estado francés decidió muy pronto construir una copia o reproducción de la Cueva Chauvet, a un kilómetro corto del sitio arqueológico, en la pequeña localidad de Vallon-Pont-d'Arc, en el departamento de la Ardèche, en el sureste de Francia, al norte de la Costa Azul.

Esa réplica es la que ha inaugurado el presidente Hollande, con una solemnidad particular, declarando: «En este lugar... los hombres inventaron la pintura... aquí se inventó el autorretrato, aquí se inventó el comic, aquí se inventaron las imágenes en tres dimensiones, aquí se inventó el cine». De hecho, el director alemán Werner Herzog dedicó en 2010 un documental a la gruta titulado «La cueva de los sueños olvidados»

Sin entrar en mayores matices, Hollande insistió en la dimensión histórica de la Cueva Chauvet: «No me canso de repetirlo, cuando viajo, repitiendo a mis interlocutores: si quieren saber de dónde venimos, vengan a la Ardéche, vengan a la Gruta Chauvet. Allí nació el arte de la pintura, allí nacieron muchos de los fundamentos de nuestra civilización. Esta reproducción del original es un acontecimiento importante. En su día se hizo un descubrimiento mayor. Hay lugares, como este, que no pertenecen a nadie, ni a un país ni a una época. Pertenecen a la humanidad».

La copia / reproducción de la Gruta Chauvet reproduce las pinturas artísticas y religiosas de 3.500 de los 8.500 metros cuadrados del original. El Estado francés ha invertido 55 millones de euros en un sitio turístico que será abierto al público a partir del próximo día 25 y pudiera recibir unos 350.000 visitantes anuales.

Fuente: ABC 12/04/2015

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