lunes, 16 de marzo de 2015

¡¡NOTICIAS!!

 NOTICIAS SOBRE CULTURA

(Semana del 9 al 15 de marzo)

 

Manuel Jesús Rodríguez Mora

 

Esta semana podemos encontrar una gran variedad de noticias que van desde la historia antigua, como la relacionada con el asesinato de Cesar, pasando por exposiciones interesantes como la exposición en Alicante de las monedas halladas por el Odissey, para culminar con una curiosidad histórica espeluznante como la noticia que nos habla sobre el bombardeo de Hitler sobre sus propias ciudades con la única intención de hacer prácticas de tiro.


NI BRUTO, NI CASIO: DÉCIMO ES EL NOMBRE CLAVE EN LA MUERTE DE CÉSAR

 

El asesinato de Julio César es un carajal". Así resumió, con su habitual estilo directo, la gran latinista Mary Beard todos los hechos que rodearon el apuñalamiento del político romano en el pórtico de la Curia de Pompeyo, el 15 de marzo del 44 antes de nuestra era. En cualquier acontecimiento de esta magnitud, resulta casi imposible separar la leyenda de la historia, pero este caso es especialmente complejo por su enorme valor simbólico y porque se cruzó Shakespeare de por medio. La fuerza de su obra es tan grande y la influencia de sus personajes tan profunda que se han apoderado de la realidad. Sin embargo, los historiadores siguen peleándose con los hechos, luchando contra las leyendas. El profesor de clásicas de la Universidad estadounidense de Cornell, Barry Strauss, acaba de publicar The Death of Caesar, un libro en el que lanza una novedosa teoría sobre lo que ocurrió en aquellos idus de marzo. "Hubo un tercer hombre en el complot para matar a César", explica Strauss, un experto en historia militar, autor de libros como La guerra de Espartaco o La batalla de Salamina. "Bruto y Casio no estaban solos. Décimo fue un personaje clave. Los conspiradores no eran aficionados, políticos civiles, sino generales que organizaron el magnicidio con una precisión militar. Los gladiadores también tuvieron un papel importante, al igual que varias mujeres de la élite romana", prosigue Strauss (Nueva York, 1953) en una conversación por correo electrónico.


Décimo Junio Bruto Albino, compañero de armas de Julio César (100-44 antes de Cristo) en las Galias, aparece en todos los relatos sobre el asesinato, pero nunca en un papel protagonista, aunque algunas versiones señalan que las famosas palabras "¿tú también, hijo mío?" iban dirigidas a él, no al Bruto más famoso. De hecho, Shakespeare cambió su nombre y le llamó Decio en su Julio César. En el relato clásico, es la persona que acude a casa de César para convencerle de que, pese a los malos augurios —"cuidaos de los idus de marzo"— y de la pesadilla que ha sufrido su esposa, Calpurnia, que soñó su apuñalamiento, debía acudir al Senado. "En los últimos años, los estudiosos han recuperado a Nicolás de Damasco (64-4 antes de Cristo), una oscura figura, que era un joven en el 44 y que escribió el relato más antiguo del asesinato de César. Durante muchos años, fue desdeñado porque luego trabajó para Augusto, el heredero de César y el primer emperador, y se pensaba que esa relación había contaminado su visión. Sin embargo, ahora se le toma muy en serio y su narración de los hechos es muy diferente, mucho menos idealista, que la de Plutarco, en la que luego se basa Shakespeare", afirma Strauss. Nuevos estudios han demostrado que los textos de Nicolás de Damasco merecen mayor atención, así como su correspondencia con Cicerón, que también había sido olvidada.

En el relato clásico, es Cayo Casio Longino el que impulsa el complot y el que logra convencer a Marco Junio Bruto, un noble patricio romano que nada en dudas entre su lealtad a César y su deber con la República romana, que el creciente poder del conquistador de las Galias está poniendo en peligro. "La culpa, Bruto, no está en las estrellas", es, según Shakespeare, la famosa frase con la que Casio le convence para participar en el magnicidio. Décimo, según esta nueva versión, fue un personaje central tan importante como Casio, uno de los líderes de una conspiración mucho ante todo militar. Combatió con César en la Galia y le apoyó durante toda la guerra civil. Sin embargo, por motivos que no están totalmente claros, cambió de bando. Strauss cree que el poder fue mucho más importante que los principios. Se convirtió entonces en el único conspirador en el círculo íntimo de César y, por lo tanto, en el principal espía.

Pocos autores creen que la intención de los conspiradores (unos 60 aunque solo 20 tienen un nombre) era defender la democracia sino los privilegios de su clase. Mary Beard describe en La herencia viva de los clásicos el magnicidio como "el chapucero asesinato de un ídolo del pueblo por un grupo de aristócratas enojados en el nombre de (su propia) libertad". Ronald Syme, uno de los grandes investigadores del siglo XX de la historia de Roma, fallecido en 1989, escribe en su libro La revolución romana: "Las tragedias de la historia no surgen del conflicto entre el bien y el mal convencionales. Son más augustas y más complejas. César y Bruto, los dos, tenían la razón de su parte".

Es precisamente esta complejidad lo que convierte el asesinato de César en un hecho único, porque concentra todos los elementos que forjan una gran historia, la traición, la amistad, la lucha contra la tiranía, la nobleza, la mentira, la lealtad, la política... Si a ello se suma Shakespeare y una increíble versión cinematográfica de 1953 de Joseph L. Mankiewicz con John Gielgud, James Mason, Deborah Kerr y, sobre todo, Marlon Brando en su apogeo como Marco Antonio ("y, sin embargo, Bruto es un hombre honrado"), la historia se convierte en mito. Julio César encarna un momento clave de la historia de la humanidad, cuando Roma se debatía entre continuar siendo una República o convertirse en un Imperio. Es un personaje que representa una de esas pocas encrucijadas en las que un camino u otro hubiesen cambiado la historia del mundo.

"Shakespeare ofrece un mito bellísimo sobre el asesinato, pero es un mito", afirma Strauss, cuyo libro está publicado por Simon & Shuster aunque aún no tiene editor en España. "Los asesinos reales no fueron amateurs y civiles, fueron generales y oficiales militares que también fueron políticos. Sabían cómo llevar a cabo un complot con precisión militar y reclutar a gladiadores para ayudarlos. Las mujeres también tuvieron un papel más importante del que muestra Shakespeare, desde Cleopatra, que era la amante de César en el momento de su asesinato y se encontraba en su villa de los suburbios de Roma, hasta Fulvia, la esposa de Marco Antonio, y, en mi opinión, la inspiradora de su discurso en el funeral de César".

Todavía quedan muchos misterios en torno a Julio César. Solo hace tres años, un equipo de arqueólogos dirigido por el español Antonio Moterroso, investigador del CSIC, descubrió el lugar donde fue asesinado —en los restos arqueológicos que se encuentran en el Largo Argentina, en pleno centro de Roma—. Los expertos siguen debatiendo sobre el emplazamiento exacto del Rubicón, el río clave en la historia de Julio César y de Europa. Al cruzarlo con sus tropas, violó una de las más profundas prohibiciones romanas (ningún general podía entrar con su Ejército en Italia) y desató la guerra civil que le llevaría al poder absoluto. Como escribió el historiador británico Adrian Goldsworthy al final de su biografía César, "más de dos mil años después su historia nos sigue fascinando. Una cosa es segura: estas no son las últimas palabras que se escribirán acerca de Julio César". Tenía toda la razón.

Fuente: El País 09/03/2015


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LA CRUEL ORDEN DE STALIN DE DISPARAR SOBRE SUS PROPIAS TROPAS SI SE RETIRABAN



Afueras de Stalingrado, 1942. En una pequeña trinchera, un grupo de no más de 50 reclutas del Ejército Rojo cargan sus fusiles Mosin Nagant en espera de la llegada de la batalla. De repente, las balas silban cerca de sus oídos y se percatan de que los alemanes llegan a cientos. No importa, deben defender a la «Madre Rusia». Así pues, cada uno levanta el arma y dispara tantas veces como puede a las siluetas ataviadas con la esvástica. Aunque muchas de ellos caen entre quejidos, la fuerza de los alemanes es demasiada y, en pocos minutos, los soldados soviéticos empiezan a caer bajo el plomo enemigo.

En el desconcierto, se oye un grito: «¡Es imposible, corred camaradas!». Guiados por esa voz, los soldados se dan la vuelta e inician una rápida carrera para salvar su vida. Es en ese momento cuando otra voz, esta vez la de un comisario, se alza por encima del ruido: «¡Ni un solo paso atrás, Stalin lo ordena. No hay retirada!». Pero nadie le escucha, pues la desbandada es total. Acto seguido el oficial hace un signo al soldado que, a su lado, maneja una ametralladora pesada y le ordena disparar… sobre sus propios compañeros. Atrapados entre el fuego nazi y el amigo, los reclutas que aún vivían caen al suelo, muertos.

A pesar de que lo explicado en las líneas anteriores parece la escena de una película, lo cierto es que es una situación que se vivió en multitud de ocasiones por culpa de la «Orden 227». Esta, fue una normativa dictada por Iósif Stalin (el líder supremo de la U.R.S.S. durante la Segunda Guerra Mundial) en la que se establecía que todo aquel soldado soviético que se retirase sin el permiso expreso del alto mando sería disparado por sus «camaradas oficiales» sin juicio previo. La máxima era sencilla: había que luchar hasta la muerte para que la «Madre Rusia» sobreviviese a la invasión fascista costase los hombres que costase. Por ello, todo el que huía era considerado un «cobarde» y un «traidor».

La invasión de la U.R.S.S.

Para llegar hasta el origen de la «Orden 227» es necesario retroceder en el tiempo hasta 1941, año en que Adolf Hitler movilizó a los ejércitos de la esvástica y les hizo avanzar sobre la estepa rusa. Su objetivo era conquistar la U.R.S.S. (región con la que había firmado un pacto de no agresión apenas dos años antes) y llegar hasta el Cáucaso para obtener el gran premio negro: el petróleo. Para llevar a cabo este objetivo, movilizó a más de tres millones de soldados y a miles de carros de combate. Dichas fuerzas fueron divididas en tres ejércitos –cada uno, con el objetivo de atacar el norte, el centro y el sur de los territorios dominados por Stalin-.

Todo este gran plan quedó enmarcado bajo el nombre de «Operación Barbarroja», y comenzó el 22 de junio con un ataque inicial que vino de las manos (o de las alas) de la «Luftwaffe». Esta bombardeó 66 aeródromos rusos acabando con más de 1.800 aparatos para facilitar el avance de la «Wehrmacht» sin oposición. A partir de ese punto, se produjo un paseo militar nazi, cuyas fuerzas acorazadas arrollaron a cualquier enemigo que se atrevía ponerse frente a suscarros de combate. Tras ellos marchaba la infantería, cuya misión era enviar al otro barrio a todos los soviéticos que no cayeran bajo el poderío de los Panzer.

Con el paso de los meses, el calendario llegó a diciembre de 1941, año en que la ofensiva alemana se vio frenada por el frío y por el Ejército Rojo. Esto provocó que Stalin, henchido de gloria por haber resistido la invasión nazi, decidiera iniciar una reconquista del territorio soviético. Todo ello, con un ejército hambriento, escaso de moral y falto de entrenamiento. Sin embargo, el líder de la U.R.S.S mantenía la premisa de que había que salvar a la Patria costase lo que costase. De hecho, tan obnubilado estaba que prescindió de la opinión de uno de sus principales mariscales, Gueorgui Konstantínovich Zhúkov, quien le aconsejó reforzar las líneas antes de lanzarse al ataque.

La expansión, como cabía esperar, fue un total fracaso salvo en determinados puntos aislados y favoreció que –entre junio y julio- llegara la contraofensiva de Hitler arropada por el calor del verano. Nuevamente, los ejércitos Panzer del sur pusieron sus carros de combate a punto y se lanzaron sobre el Cáucaso (para conseguir su preciado petróleo) y Stalingrado (orgullo del «camarada jefe» al ser la ciudad que llevaba su nombre). En los meses siguientes, por lo tanto, la situación fue sumamente delicada para Stalin, cuyos hombres –escasos de armamento y de entrenamiento- se enfrentaban ante la disyuntiva de morir ante los acorazados nazis o retirarse.

«Los alemanes habían lanzado su ofensiva de verano en el sur de la U.R.S.S. y avanzaban a muy buen ritmo. Los soviéticos habían reforzado mucho el frente de Moscú, dejando un poco desguarnecido el sur, lo que posibilitó ese rápido avance. Por otro lado, la progresiva retirada del Ejército Rojo no era mal vista por Stalin y los estrategas soviéticos, ya que los alemanes iban a tener que estirar mucho sus líneas de aprovisionamiento. Pero se llegó a un punto en el que ya no se podía ceder más territorio, ya que se veían amenazados los pozos de petróleo del Cáucaso y, además, la moral se estaba resintiendo. Había que reaccionar, y ahí es donde encaja la "Orden 227"», explica, en declaraciones a ABC, el historiador y periodista Jesús Hernández.

Fue en ese momento de desesperación cuando Stalin envió la temida «Orden 227». La razón era sencilla: si sus hombres seguían retirándose, dejarían en manos de los nazis ciudades de gran importancia para el ánimo nacional. A su vez, abrirían a Hitler las puertas a las fábricas soviéticas de armas que se habían trasladado «tornillo a tornillo» (como explicaron posteriormente los rusos) hacia el este. Medidas desesperadas para momentos desesperados, que se podría decir.

Conocida como la «Orden nº 227 del Comisario del Pueblo para la defensa de la U.R.S.S.», y fechada el 28 de julio de 1942, esta normativa comenzaba con una explicación del mismísimo Stalin de la penosa situación que vivía su país en aquellos aciagos momentos.

«El enemigo envía cada día más efectivos al frente y, sin consideración alguna hacia las bajas, avanza hacia el interior de la Unión Soviética, apoderándose de nuevos territorios, devastando y saqueando nuestros pueblos y ciudades, y violando, asesinando y robando al pueblo soviético. El invasor alemán se dirige a Stalingrado […] y está dispuesto a pagar el precio que sea preciso por hacerse con Kuban y el Cáucaso Norte, por su abundancia de petróleo y trigo», comenzaba el líder comunista.

En las siguientes líneas, Stalin afirmaba que conocía de primera mano que la población soviética se sentía «absolutamente defraudada» al ver que unas tropas que, en principio, infundían honor y respeto, habían decidido retirarse hacia lugares más poblados de forma cobarde. «Muchos son los que maldicen al Ejército Rojo por retirarse al este y abandonar a nuestro pueblo bajo el yugo alemán», explicaba el líder.

En este sentido, también señalaba que esa era una conducta intolerable que no podía permitirse, pues tras de sí, los militares abandonaban «padres, madres, esposas, hermanos e hijos». Una afirmación curiosa para alguien que, posteriormente, obligaría a miles de ciudadanos a quedarse en Stalingrado contra su voluntad y a morir ante el yugo alemán.

«Algunos recientemente, se consuelan con la idea de que podemos seguir retirándonos hacia el este, pues disponemos de amplios territorios, extensas porciones de tierra, población numerosa y trigo en abundancia. Con estos argumentos tratan de justificar su vergonzante conducta y su retirada. […]. El territorio de la U.R.S.S. ocupado por los fascistas y los territorios que estos planean capturar son el pan y los recursos de nuestro ejército y nuestros civiles, el petróleo y el acero de nuestro industria, las fábricas que suministran armas y munición a nuestras tropas, nuestros ferrocarriles… […] Cada porción de territorio que entregamos a los fascistas los fortalece a ellos y debilita nuestras defensas y nuestra patria», añadía Stalin en la orden «227».

«¡Ni un solo paso atrás!»

Por todo ello, el líder supremo de la U.R.S.S. argüía que era de severa importancia erradicar aquellas voces que hablaban de retirada y llevaban a los soldados a querer «traicionar» a su patria huyendo del frente de batalla. «¡Ni un paso atrás! De hoy en adelante, esta será nuestra divisa. Debemos proteger con tenacidad hasta el último bastión,hasta el último metro de suelo soviético, protegerlo hasta la última gota de sangre», afirmaba Stalin en el preludio de esta ley. Posteriormente, señalaba también que era de suma importancia saber que en cualquier situación (aunque fuera claramente desfavorable) se podía vencer al enemigo, pues los alemanes no eran «tan fuertes como aseguraban las voces de los derrotistas».

A su vez, el líder destacaba que la U.R.S.S. no podía seguir tolerando el hecho de que hubiera militares dispuestos a permitir que un solo centímetro de tierra soviética cayera en manos de Hitler, por lo que todo aquel que se retirase sería «exterminado en el acto». Esta orden era, por supuesto, extensible a los oficiales. «De hoy en adelante, la férrea ley disciplinaria de todo oficial, soldado y comisario será: ni un solo paso atrás sin orden del alto mando. Todo comandante de compañía, batallón regimiento o división, así como todo comisario político que se retire sin órdenes será considerado como un traidor a la patria, y como tal será tratado», añadía el líder en el texto.

Las infames represalias

No obstante, lo más preocupante de la «Orden 227» no era la verborrea previa de Stalin, sino las represalias que traía el ser considerado un «traidor de la patria». Estas variaban dependiendo del escalafón militar en el que se hallara el susodicho «cobarde», pero lo cierto es que eran sumamente crueles en todos los casos. Para empezar, los que salían mejor parados con esta normativa eran los altos mandos. Y es que, el texto establecía que los comandantes del frente debían «arrestar sin excepciones a aquellos oficiales que promuevan la retirada sin autorización del alto mando, y enviarlos a la Stavka (comandancia) para su comparecencia ante un consejo de guerra».

Aunque enviar a los oficiales a vérselas con los burócratas de Moscú podía acabar perfectamente en una condena de muerte, lo cierto es que -al menos- estos mandos tenían una posibilidad de sobrevivir. No sucedía lo mismo con los soldados, los cuales recibirían un trato mucho menos favorable si abandonaban su posición. Así pues, si decidían retirarse durante un asalto imposible que les hubieran ordenador realizar contra los nazis, recibirían las balas de sus propios compañeros. Y es que estos –ubicados en retaguardia y armados normalmente con una ametralladora pesada Maxim M1990- tenían la obligación de ejecutarles.

«Se ordena a los soviets militares del ejército y a los comandantes de ejército formar de tres a cinco unidades de guardias bien armados, desplegarlas en la retaguardia de las divisiones poco fiables y darles orden de ejecutar a derrotistas y cobardes en caso de retirada desordenada, para que así nuestros fieles tengan la oportunidad de cumplir con su deber ante la patria», señalaba la normativa. A su vez, se instaba a los oficiales y comisarios a que ayudaran a estas unidades en sus funciones. Es decir, que sacaran de la funda su pistola y se liaran a balazos con todo aquel que corriera por su vida.

Los batallones penales

Con todo, morir no era el peor castigo que podía recaer sobre un soldado. Y es que, si un militar cometía un acto de cobardía en el frente, la «Orden 227» también establecía que podía ser enviado a los temibles «batallones penales». Estos grupos estaban formados por todos aquellos que, considerados como «traidores a la patria», no habían fallecido en el frente de batalla y habían conseguido regresar a casa. Su característica principal es que siempre eran situados en primera línea de batalla y en los lugares más peligrosos para redimir sus pecadosantes la «Madre Patria». Nuevamente, esta medida era aplicable tanto a los militares rasos como a los oficiales.

Aún con todo, en la supuesta cobardía también existían clases y se crearon batallones específicos para comandantes y comisarios políticos, y unidades concretas para suboficiales y soldados. En cualquier caso, todos tenían los mismos objetivos: «Estos batallones deben situarse en las secciones más peligrosas del frente para que sus soldados tengan la oportunidad de redimir con sangre los crímenes cometidos contra la patria», señalaba el texto. Curiosamente, estos grupos estaban basados en unos similares creados, meses antes, por los alemanes, algo que encandiló a Stalin, quien consideró que gracias a ellos los nazis estaban ganando la guerra.

Fuente: ABC 10/03/2015


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Se trata de unas monedas de plata con la efigie de Alejandro Magno y varias joyas. Al parecer, fueron escondidos en la cueva hace 2.300 años por sus propietarios, que escapaban del convulso periodo que siguió a la muerte del rey


Arqueólogos israelíes han dado a conocer el descubrimiento de un inusual tesoro de la era de Alejandro Magno en una cueva de la Galilea (norte de Israel), que puede arrojar luz sobre el turbulento período que siguió a su muerte en el 323 a.C., cuando sus herederos se disputaban el imperio.

Un conjunto de monedas de plata con la efigie del mítico rey y varios objetos de bronce, entre ellos un brazalete, anillos y pendientes, han aparecido en una cueva de estalactitas y estalagmitas cuya ubicación es mantenida en secreto para evitar un posible saqueo, según ha informado hoy la Autoridad de Antigüedades.

«Es uno de los descubrimientos importantes realizados en estos últimos años en el norte, y descifrar los secretos de la cueva demandará mucho tiempo», ha afirmado en un comunicado ese organismo oficial.

Por casualidad

Las monedas fueron descubiertas por tres espeleólogos aficionados que se introdujeron en la cueva para preparar una visita guiada al lugar y que vieron un destello en el suelo.

Al levantar dos monedas se percataron de su antigüedad y alertaron a los arqueólogos, que desde entonces han desenterrado un pequeño alijo de la era de Alejandro Magno y otros enseres de cerámica que se remontan hasta elperíodo calcolítico hace 6.000 años.

Junto a las monedas, lo más destacable del hallazgo, han aparecido varias joyas que se encontraban dentro de un pequeño saco de tela y que al parecer fueron escondidas por sus propietarios hace 2.300 años.

«Estos objetos valiosos fueron, al parecer, escondidos en la cueva por residentes locales que escapaban durante el período de desasosiego que siguió a la muerte de Alejandro, un momento en el que estallaron las Guerras de los Diádocos (323-281 a.C)». Posiblemente, creen los arqueólogos, el pequeño tesoro fue escondido para protegerlo, pero está claro que sus propietarios nunca pudieron regresar a recogerlo.

Otro elemento importante que está siendo investigado, este de carácter más científico naturalista, es la gestación de las estalagmitas a lo largo del tiempo, dado que muchos de los enseres de cerámica descubiertos están plenamente integrados en el sedimento calcáreo hasta el punto de ser totalmente inseparables.

Este descubrimiento de un tesoro arqueológico por ciudadanos de pie, sigue a otro de submarinistas el mes pasado, que desenterraron del fondo marino en el puerto romano de Cesarea el mayor alijo de monedas de oro hallado nunca en Israel.

La legislación israelí estipula que cualquier descubrimiento arqueológicopertenece al Estado y establece una condena de hasta cinco años de cárcel por apropiación indebida de este tipo de bienes.

Fuente: ABC 10/03/2015

http://www.abc.es/cultura/arte/20150309/abci-descubren-gran-tesoro-cueva-201503091219.html
 
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EL CONVENTO DE PUEBLA DE GUZMÁN Y LA PLAZA DE TOROS DE CAMPOFRÍO SERÁN BIC


La Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía ha iniciado la tramitación para declarar como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Monumento, la plaza de toros de Campofrío, considerada la más antigua de España en pie y en uso, así como el convento de María Auxiliadora de Puebla de Guzmán, uno de los escasos ejemplos de arquitectura conventual de la zona del Andévalo. 

La plaza de toros, según informó la administración autonómica en un comunicado, fue construida en 1717, responde a la tipología propia de los cosos taurinos y se trata de un relevante inmueble y exponente de valores históricos, artísticos y etnológicos, además de constituir un referente identitario para su población y territorio. 

El inmueble es la edificación más antigua conservada del municipio y una de las más añosas de la comarca serrana, habiéndose constatado la actividad de la lidia en el municipio en épocas pasadas y en recintos de arquitectura efímera. 

Dada la antigüedad de la plaza, ésta constituye un lugar de reunión de la población, donde tradicionalmente se desarrollan fiestas, ceremonias o eventos, forjándose, según la fuente, como un espacio de singular importancia etnológica, ya que desde sus orígenes en el siglo XVIII ha ocupado un lugar central, desde el punto de vista lúdico y cultural en la vida del municipio. 

El ruedo taurino de Campofrío, de propiedad municipal, fue inaugurado en 1718 y reinaugurado en 1977, tiene un aforo de 1.500 localidades y fue construido por la cofradía del apóstol Santiago.

Probablemente se construyó sobre un coso primitivo y su forma regular, su eje, un pequeño cuerpo de plataformas y el corral anexo, le confiere una imagen dieciochesca. 

También ha iniciado la Junta los trámites para declarar BIC el antiguo convento de María Auxiliadora de Puebla de Guzmán, hoy en desuso como recinto eclesiástico, que fue construido en 1720, cuando se fundó en este mismo edificio el Beaterio de Nuestra Señora de los Milagros. 

Constituye uno de los escasos ejemplos de arquitectura conventual en la comarca del Andévalo onubense en el siglo XVIII, junto al Beaterio de San José de Calañas y destaca el valor simbólico que posee el inmueble para la identidad social colectiva a través de la función educativa desempeñada desde el año 1939, fecha en la que la comunidad de salesianas se asienta en él. 

El que fue convento de María Auxiliadora de Puebla de Guzmán responde a la tipología característica de la arquitectura conventual, constando de iglesia, claustro, dependencias alrededor de éste y huerto. 

El estilo es barroco, sobrio y austero, totalmente acorde con su función, traduciendo fielmente las reglas de pobreza y humildad de las beatas franciscanas a las que se debe la existencia del inmueble. 

La iglesia, de sencilla fachada con puerta adintelada y espadaña de dos arcos rematada por frontón partido, es de una nave, con cabecera semicircular algo elevada y coro alto a los pies. Interiormente presenta cubierta de madera, moderna, salvo la zona del antealtar cubierta con cúpula, de mayor altura que el resto, según es perceptible al exterior. 

La zona conventual, actualmente muy deteriorada, se organiza en torno a un claustro cuadrado de dos alturas. En la planta inferior se forma una galería con dos arcos carpaneles,en cada lado, apoyados sobre gruesos pilares con pilas trasadosadas; en la superior se abren ventanas en correspondencia con los arcos inferiores, según los datos recogidos en la web del Instituto de Patrimonio Histórico de Andalucía. 

Tras el claustro se encuentra lo que fue el huerto del convento, destinado al cultivo de productos para el autoabastecimiento de la comunidad.

Fuente: Huelva Información 10/03/2015


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El Museo Arqueológico de Alicante (MARQ) se ha convertido hoy en la primera parada de una preciada exposición itinerante en torno a 30.000 de las monedas que llevaba la fragata Mercedes cuando fue hundida hace dos siglos, el mayor tesoro hallado en la época moderna que fue recuperado tras su expolio por Odissey.

El tesoro recuperado a 1.100 metros de profundidad de la fragata Mercedes ante las costas gaditanas en 2007 por Odissey está formado por unas 600.000 monedas, la mayoría reales de a 8 y, en menor cantidad, escudos de oro (muchas de ellas apelmazadas en bloques), de las cuales se ha restaurado una pequeña parte, unas 40.000.

En una flotilla de cuatro buques, la Mercedes había partido de Montevideo cargada de monedas por los tributos acumulados de varios años y, a punto de alcanzar la costa, fue atacada por cuatro buques superiores de la Armada inglesa, pese a que era tiempo de paz tras el tratado de Amiens.

Según una de las comisarias de «El último viaje de la Fragata Mercedes», Susana García, la inteligencia inglesa en Madrid conoció que Manuel Godoy acababa de firmar un pacto secreto con Napoleón por el que España le ayudaría en su pugna con Inglaterra y le entregaría ese tesoro llegado de las Américas, ante lo cual atacaron para capturar buques y su valiosa mercancía.

La exposición del MARQ, que depende de la Diputación de Alicante, se divide en tres salas para explicar, respectivamente, este contexto histórico, las características de la nave y la vida de sus tripulantes más de 300 personas (sobrevivieron 48) y, por último, los avatares del expolio y el subsiguiente litigio internacional con la 'cazatesoros' Odissey.

Ya que de la Mercedes, se expoliaron las monedas «y poco más», el MARQ, Acción Cultural Española, los ministerio de Educación y Defensa, la Armada y los museos Arqueológico Nacional (MAN), Nacional de Arqueología Subacuática (ARQVA) y Naval, así como la Fundación Altadis, han aportado decenas de piezas coetáneasen una muestra patrocinada por la fundación Cajamurcia, Asisa y Suma Gestión Tributaria de la Diputación de Alicante.

Entre ellas dos retratos de los esposos Carlos IV y María Luisa de Parma de Francisco de Goya, además de otro de Godoy de Antonio Carnicero, así como documentos como el tratado de Amiens.

También una inmensa bandera rojigualda de 24 metros cuadrados usada en la batalla de Trafalgar y antecedente de la enseña nacional, ya que entonces sólo era distintiva de la Armada.

El subdirector general de Museos Estatales del Ministerio de Cultura, Miguel González Suela, ha afirmado que con esta exposición itinerante, de la que no se han desvelado siguientes destinos, supone que la fragata «cumpla su viaje inicial» y ha augurado un gran éxito para ver 30.000 de las 40.000 monedas ya restauradas.

El responsable del Ministerio ha destacado la colaboración de las «múltiples» instancias del Estado en la recuperación del tesoro expoliado por Odissey en defensa del patrimonio español y ha recordado los «infundios» de la cazatesoros por hacerse con una parte de la historia con el agravante de que el pecio se convirtió en «tumba inesperada de personas que merecen el respeto».

El director-técnico del MARQ, Manuel Olcina, ha destacado que la exposición refleja la doble tragedia que supuso el hundimiento y el expolio y, de la Diputación de Alicante, Juan Bautista Roselló ha enfatizado la alegría por ser el primer punto de destino de una colección que «toca un poco el orgullo patrio» por todo lo sucedido.

Por su parte, el director del Museo Naval, el almirante José Antonio González Carrión, ha destacado el mensaje que lanza la exposición de defensa del patrimonio sumergido, del que ha dicho que España es «la primera potencia mundial».
De eminente carácter divulgativo, la exposición se detiene en el proceso constructivo de la fragata en los astilleros de La Habana (1788), con 44,85 metros de eslora y 11,79 de manga para una tripulación de 282 personas más 18 oficiales y 23 pasajeros civiles, y, entre otros escenarios, recrea el despacho de su capitán, el comandante Goycoa, y una parte de la cubierta, con un cañón de la época incluido.

Fuente: ABC 10/03/2015


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CANTABRIA PROTEGERÁ UNA NUEVA CUEVA CON ARTE RUPESTRE




A Roberto Ontañón, director de las Cuevas Prehistóricas de Cantabria, le bastó una ojeada a una foto para intuir que el patrimonio rupestre que gestiona tendría que ampliarse. Dos espeleólogos del club Sabadell le habían remitido a comienzos de marzo imágenes de una hilera de puntos rojos, pintados en el interior de una cueva del desfiladero de La Hermida. “No tuve casi ninguna duda”, recuerda.

El domingo pasado organizó una expedición, que le permitió afinar el diagnóstico y descubrir otras zonas en el interior de la pequeña cueva con restos de pinturas trazadas con óxido de hierro con las yemas de los dedos por hombres o mujeres que habitaron esa zona, a caballo entre lo que hoy son Asturias y Cantabria, hace más de 20.000 años, que probablemente vivían de cazar en praderas cercanas y de la pesca fluvial. “Son composiciones geométricas, formadas por puntos, que se parecen a las hallados en la cueva de Chufín”, compara.

Son también obras prehistóricas anteriores a las de Altamira. Su antigüedad es uno de sus principales valores. “La época de esplendor del arte Paleolítico comienza hace 18.000 o 17.000 años. Antes es un periodo menos conocido y esta cueva podría considerarse arte gravetiense, entre 20.000 y 28.000 años”, explica Ontañón. “La mayoría de las manifestaciones de arte rupestre se concentran en la etapa magdaleniense, también porque hay más grupos humanos y por una cuestión de conservación. Sin lugar a dudas, si se confirma la cronología de este hallazgo, permitirá profundizar en el conocimiento de una etapa menos estudiada”, señala Carmen Cacho, jefa del Departamento de Prehistoria del Museo Arqueológico Nacional.

La cueva donde Áurea, una pastora de Peñarrubia (Cantabria), guardó sus cabras durante años tenía un secreto que ni la mujer, ni su sucesora, llegaron a descubrir en sus reiteradas visitas. El alcalde de Peñarrubia, Secundino Caso, se ha mostrado feliz con el hallazgo. En sus cálculos: visitas y turismo. “No todos los días se puede hablar de un descubrimiento como este”, proclamó el jueves el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Miguel Ángel Serna, al anunciar el descubrimiento.
A pesar de que la cornisa cantábrica es una galería natural de expresiones artísticas prehistóricas —el inventario autonómico incluía hasta ahora 65 cuevas de arte rupestre—, ninguna se había localizado en el desfiladero de La Hermida, un territorio abrupto y calizo plagado de recovecos y cavidades. “Ahora se abre un campo de estudio muy prometedor en esta zona que permanecía virgen y en la que hay cientos de cuevas”, plantea Roberto Ontañón, que ha programado una visita exploratoria a la zona junto a los espeleólogos que localizaron los últimos restos.

La cueva Áurea será declarada Bien de Interés Cultural en cuanto concluya el procedimiento que ya ha iniciado la Administración cántabra. Desde el jueves se ha cerrado el acceso a la cueva con rejas metálicas para garantizar su protección. Además, se iniciará un estudio más exhaustivo para determinar con más precisión el periodo de las pinturas. Algo que está más al alcance de los científicos que determinar su simbolismo. “Son formas de expresión simbólica que no sabemos qué significan. Aunque representen un caballo o un bisonte, tampoco sabemos lo que querían decir. No creo que haya un solo significado cuando se trata de un fenómeno cultural en un territorio tan amplio, que va del cabo San Vicente a los Urales, durante 30.000 años. Lo único que sabemos es que los humanos tienen la necesidad de expresarse”, reflexiona Ontañón.

En su idea abunda Carmen Cacho: “Nosotros no conocemos el significado de los códigos para representar las pinturas. Es más fácil en casos de obras figurativas, pero es difícil cuando hay motivos geométricos. No sabemos leerlos”.

Fuente: El País 13/03/2015


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TRES DETENIDOS POR LOS DESTROZOS EN EL YACIMIENTO DE ÉCIJA

 

El Cuerpo Nacional de Policía ha detenido a tres personas por su presunta relación con los destrozos intencionados perpetrados el pasado martes en el entorno del yacimiento arqueológico de Plaza de Armas, perteneciente a Écija (Sevilla). El conjunto amaneció con daños irreparables en un mosaico romano, una tumba musulmana y el patio de las ruinas de una antigua domus romana, presuntamente destrozados por un individuo, informa Europa Press.

Estos días se han recuperado íntegramente las piezas que componen el mosaico, denominado Annus, que es único en España y uno de los cuatro de doble lectura existentes en el mundo. "Ha quedado totalmente irrecuperable", apuntó esta semana el arqueólogo municipal, Sergio García-Dils. Se trata de un mosaico de doble lectura, en el que en la imagen central se podía ver de un lado a un niño y del otro, a un anciano. “Hasta lo que sabemos, en el mundo romano sólo existen cuatro, uno en Luxemburgo, dos en Italia y el cuarto lo teníamos aquí en Écija”, lamentó García-Dils.

Para capturar al presunto o los presuntos culpables, la policía se ha servido del sistema de video vigilancia instalado en el entorno del yacimiento arqueológico, que grabó imágenes de una persona que accedía al recinto a las 00.45 horas de la madrugada del lunes al martes, fuera del horario de apertura del yacimiento y horas antes de que fuese descubierto el expolio.

Fuente: 12/03/2015


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LOS HUESOS CONFIRMAN LA LEYENDA: AQUÍ YACE CERVANTES

Cuatro siglos después de su muerte, el lugar en el que reposan los restos de Miguel de Cervantes ha dejado de ser un misterio. La investigación que comenzó en abril de 2014 ha cumplido su objetivo y, tal y como ha podido confirmar La Razón, los expertos al mando de los trabajos cuentan ya con evidencias científicas suficientes para asegurar que el escritor de El Quijote nunca abandonó el lugar en el que recibió sepultura, el convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, situado en el barrio de Las Letras de la capital. El hallazgo se ha producido en uno de los treinta y seis nichos situados en la pared norte de la cripta subterránea del templo. Un espacio de poco menos de 60 metros cuadrados que, en las últimas décadas, las monjas trinitarias habían alquilado a una librería para que almacenara allí algunos de sus fondos. Sin embargo, no se trata del nicho número 1, en el que en los primeros días de trabajo de esta segunda fase se hallaron restos en mal estado de un féretro con las iniciales «M. C.». El secretismo en torno al hallazgo es tal que ni siquiera las religiosas del convento estaban al tanto de lo sucedido.

Tal y como preveía el antropólogo Francisco Etxeberria al inicio de la investigación, no se ha «encontrado a Cervantes con su nombre puesto en un ataúd». Ni tampoco el esqueleto entero. Tampoco han sido hallados, como también auguraba la hoja de ruta de la investigación, en el lugar original de su enterramiento. Los restos que los análisis efectuados en el laboratorio instalado en la cripta han confirmado que pertenecen a Cervantes se encuentran en muy mal estado junto a los de otros cadáveres. La agencia Efe concretó además que estas comprobaciones han sido posibles gracias a las pruebas realizadas con un espectrómetro de masas. De esta forma, el equipo de la Sociedad Aranzadi liderado por Francisco Etxeberria ha conseguido analizar la composición ósea y datar los restos que coincidirían con los de Miguel de Cervantes, su esposa, y otros individuos que fueron enterrados en la misma época.

Una jornada de desmentidos
De sobresalto en sobresalto, o mejor decir que de hito en hito, transcurrió el día de ayer en las redacciones de los periódicos e imaginamos que lo mismo en el resto de medios. Una información hacía saltar las alarmas: los huesos de Cervantes podrían haber sido hallados. La carrera contrarreloj comenzaba y el silencio entre los responsables tanto del Ayuntamiento como de la búsqueda se cernía como un manto sobre una noticia que podía ser de alcance mundial. De las tres partes en que se basa la exhaustiva investigación, a día de hoy, 12 de marzo, solamente el trabajo antropológico es el que está prácticamente culminado, cuyo trabajo se ha realizado in situ y jamás se han sacado fuera del monasterio de las Trinitarias para ser analizados. En bastantes casos, el lamentable estado de deterioro de los mismos ha hecho imposible que se determinara si pertenecían a un varón o una mujer.

La investigación histórico-documental continúa abierta, pues Francisco Marín Perellón, historiador, sigue trabajando concienzudamente en la historia del Monasterio de las Trinitarias, así como en asuntos relativos, por ejemplo, a la testamentaría, así como en los hábitos de instrucciones de los difuntos. «Está dando las últimas puntadas», aseguran desde el entorno de la investigación. En cuanto al tercer vértice, el del trabajo arqueológico, se espera que el viernes estén listos los informes sobre los objetos hallados para su datación. «Los investigadores van a su ritmo y no se puede presionar a nadie», comentan. Desde el Ayuntamiento mostraron ayer su asombro por las noticias que copaban las webs de los medios en internet, sobre un más que posible hallazgo de los restos óseos de Cervantes, extremos que «en ningún momento se han confirmado. Se han hallado restos de más de trescientos individuos, la mayoría de ellos niños, y hay que ser extremandamente cauteloso con lo que se dice y muy prudente», explican. La semana que viene, el martes, en la rueda de Prensa que se ofrecerá todo es posible. Por el momento, en el ataúd que lleva las iniciales «M. C.» «se han hallado fragmentos óseos que podrían pertenecer a una mujer junto con otros de niños, lo que significa que ahí no se ha hallado a Cervantes. Estamos con el alma en vilo y lo que falta es que los trabajos arqueológico, histórico-documental y antropológico cuadren», apostillan.

El anuncio del éxito de la investigación se realizará el próximo martes en una rueda de Prensa que pondrá fin a casi un año de trabajos que comenzaron justo hace un año, cuando en marzo de de 2014 se obtuvieron los permisos del Ayuntamiento de la capital, la Dirección general de Patrimonio Histórico de la Comunidad y del Arzobispado. Ello abrió la puerta al comienzo de la primera fase en la que el experto en georradar Luis Avial y su equipo realizaron un mapa tridimensional de las anomalías halladas en el convento que pudieran ser compatibles con enterramientos. El dictamen de Avial señalaba la cripta como el lugar más probable en el que poder hallar al escritor. En enero de este año, comenzó la fase antropológica y una treintena de investigadores procedentes de universidades de todo el país –y en los que se han incluido desde expertos del Museo del Traje hasta una integrante del Instituto de Estudios Científicos en Momias o un alpinista– accedieron a la cripta para la recuperación de los restos. Sólo allí se han constatado centenares de enterramientos que permiten ampliar el conocimiento de cómo era el Madrid de los siglos XVI y XVII, ya que en este tiempo han ido apareciendo momias, ropajes y detalles que arrojan luz sobre los modos de vida de la época. El hallazgo además coincide con la conmemoración de cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de «El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha» que, por si fuera poco, sirve de prólogo a la celebración en 2016 del Cuarto Centenario de la muerte del escritor.

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DESCUBREN QUE HITLER BOMBARDEÓ SUS PROPIAS CIUDADES PARA HACER «PRÁCTICAS DE TIRO»



Las barbaridades cometidas por los nazis contra polacos, soviéticos y, en general, judíos, son ampliamente sabidas a día de hoy. Sin embargo, lo que era hasta ahora desconocido es que los secuaces de Adolf Hitler llegaron a cometer todo tipo de tropelías contra los propios alemanes tales como bombardear ciudades germanas con cohetes V-2 para hacer «prácticas de tiro». Todo ello, en 1944. Sin duda, una nueva muesca que poner en el triste cuchillo del Führer, cuya leyenda negra se amplía día a día.

Este cruel hecho se ha sabido gracias a una serie de documentos de las SS (las tropas más ideologizadas del régimen nazi) que han salido a la luz hace pocas jornadas. En ellos queda patente como Adolf Hitler ordenó disparar varias bombas sobre algunas ciudades y pueblos germanos con el objetivo de comprobar la magnitud de la devastación de sus nuevos misiles balísticos V-2. La orden era tan secreta que fue recibida únicamente por el «Kommandostelle S», una unidad de la que se tienen pocos datos a día de hoy..

Los informes –publicados por el diario «Daily Mail»- señalan también como estos ataques provocaron la muerte de miles de ciudadanos alemanes, crímenes de los que Hitler culpó posteriormente a los aliadosentre 1944 y 1945 (casi al finalizar la contienda). Posteriormente, los nazis intentaron quemar los archivos cuando el Tercer Reich se derrumbaba, pero fueron rescatados de las llamas por un personaje desconocido y fueron a parar a las manos de un coleccionista alemán que los guarda desde entonces.

Tal y como publica el diario británico, los archivos –que están escritos en hojas de papel A4- muestran que una buena parte de los cohetes fueron probados lanzándolos desde la región de Peenemünde haciaLondres, Ameberes o Lieja (territorio enemigo). Sin embargo, también dejan patente que varios tenían como objetivo ciudades alemanes en el área de Pomerania. A su vez, se cree que, posteriormente, varias unidades de las SS fueron enviadas a estas regiones aliadas para evaluar la magnitud de los daños y la devastación que podían causar las V-2.

Los informes, a la venta


Varios de estos informes serán puestos a la venta el próximo 18 de marzo, día en el que se cree que llegarán a un precio de unos 3.000 euros. «La bomba V-2 fue el primer misil balístico que de verdad pudo haber dado la victoria Hitler. Sus efectos fueron devastadores», ha señalado el portavoz de la empresa que se encargará de poner a la venta los papeles. No anda desencaminado, pues esta arma acabó con miles de enemigos y, según se creía, su capacidad de destrucción sólo podría ser superada por la futura e incompleta bomba atómica alemana.

«Esta es una prueba de lo desesperados que estaban los nazis después del Día D al percatarse de los avances de las fuerzas aliadas en toda Europa. Muchas de estas “prácticas de tiro” se saldaron con miles de muertos y cuantiosos daños materiales», ha señalado el representante de la casa de subastas. A su vez, este ha afirmado que los informes suponen toda una reliquia, pues la mayoría de archivos de este estilofueron quemados por los miembros de las SS cuando los aliados entraron en Berlín ávidos de venganza.

Las bombas V-2

Los cohetes V-2 fueron desarrollados por el ingeniero aeroespacial alemán Wernher von Braun. Estas armas fueron las más avanzadas de su tiempo y se siguieron utilizando hasta que, en agosto de 1945, Estados Unidos arrojó las bombas atómicas en Japón. Disparadas desde unas lanzaderas de 14 metros, eran impulsadas por etanol líquido y oxígeno y cada una pesaba 13 toneladas. Podían alcanzar, además, objetivos a más de 200 kilómetros de distancia causando una gran devastación allí donde impactaran.

Fuente: ABC 12/03/2015

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HÉRCULES, EL HÉROE «QUE MÁS HECHOS SEÑALADOS HIZO EN ESPAÑA» SEGÚN ALFONSO X EL SABIO

 

Uno de los doce trabajos condujo al hijo de Zeus hasta la Península, donde dejó una huella aún visible en el escudo de Andalucía o en La Coruña


¿Qué hace un héroe mitológico como Hércules en el escudo de Andalucía? ¿Y en el de la ciudad de Cádiz? ¿Por qué sus famosas columnas figuran en el escudo de España? ¿Y por qué da nombre a la Torre patrimonio de la humanidad de La Coruña? El vínculo del legendario Hércules (el Heracles de los griegos) con la Península Ibérica es tan antiguo como la «Teogonía» escrita por Hesíodo en el siglo VII o VIII a. C. En aquella obra poética sobre el origen de los dioses ya se ubicaba uno de los famosos trabajos de Hércules en la isla de Eritia o Eritea, «rodeada de corrientes», en el extremo occidental del Mediterráneo.

Hasta esa isla «más allá de las aguas inagotables, de raíces de plata, del río Tarteso», según la situaba la Gerioneida un siglo después, el héroe llegó para cumplir su décimo trabajo. Hércules debía robar las «vacas rojas» de Gerión, un ser monstruoso de tres cuerpos. «¿Son bueyes o son vacas? En realidad, las fuentes utilizan el término bóes, sustantivo masculino tanto como femenino», explica Francisco Sánchez Jiménez.

El profesor de Historia Antigua de la Universidad de Málaga señala que «desde la perspectiva de la geografía mítica, los griegos establecieron una serie de tópicos relativos a Tarteso y luego a Iberia, según los cuales era un territorio de proverbial riqueza y de antiquísima cultura. De otra parte, es la Península el escenario privilegiado para los grandiosos trabajos de los héroes en tanto que límite extremo del mundo conocido».

Una vez llegado al punto en el que África y Europa se unían, cuenta la leyenda que el hijo de Zeus abrió un estrecho para comunicar el mar con el gran océano y acceder así con mayor facilidad a la isla de Eritia (que algunos identifican con la actual Sancti Petri), próxima a Cádiz. A ambos lados del estrecho erigió dos columnas, las famosas Columnas de Hércules, que servirían de límite y separación de dos continentes y del Mediterráneo y el Océano Atlántico. Otras versiones señalan que las columnas son en realidad dos montes a cada lado del estrecho. «El mito de la fijación de las Columnas es un tema riquísimo que nace de la necesidad de delimitar la esfera del mundo conocido así como de señalar la frontera de lo humanamente posible», señala Francisco Sánchez que cita a Píndaro como fuente principal.

En Cádiz existió un santuario en Sancti Petri dedicado a Melkart, el dios protector fenicio de origen cananeo, con dos altas columnas, que sufrió un proceso de fuerte helenización ya desde finales del siglo IV a.C.. El profesor de la Universidad de Málaga señala cómo este proceso se constató con la introducción de elementos como la decoración de las puertas con los trabajos de Hércules y con «transformaciones importantes en el culto del dios que quizás desembocaron ya en época romana en un completo sincretismo». Melkart pasó a identificarse con Hércules y el lugar se convirtió en el Heracleion gaditano, donde, según la «Chorographia» de Pomponio Mela, existía una tumba de Hércules.

¿La tumba de un dios? «La presencia de un sepulcro heroico, como epicentro de un espacio sagrado, un "herôon", no repugna a la religiosidad griega; ni la ambigüedad siempre presente en la figura de Heracles, su doble naturaleza divina y humana. Su muerte en la pira del Eta y su también divinización y entrada de pleno derecho en el Olimpo no debió crear rechazo alguno entre los visitantes griegos y romanos del santuario», afirma el profesor de Historia Antigua.

Tras robar el ganado a Gedión, la leyenda cuenta que el héroe se adentró por el Guadalquivir hasta llegar al lugar donde hoy se encuentra Sevilla y allí levantó seis altos pilares para deliminar la ciudad que después construiría Julio César.

Andalucía aún hoy recuerda estas leyendas de las que fue escenario en el escudo de la comunidad, que aún esconde el «Hercules fundator dominatorque», y en el propio de la ciudad de Cádiz, así como en otros elementos como la Alameda de Hércules en Sevilla.

La fundación de La Coruña

En el otro extremo del país, la Torre de Hérculesde La Coruña también hace honor en su nombre a otra leyenda que lleva las andanzas del héroe a tierras gallegas. Hasta allí habría perseguido el hijo de Zeus al tirano Gerión para darle muerte. Para conmemorar su victoria, levantó una gran torre donde «fizo meter la cabeça de Gerion en el cimiento», según la «Estoria de Espanna» de Alfonso X el Sabio. El héroe mandó que en el lugar se levantara una ciudad a la que llamó «Crunna» (Coruña) por ser éste el nombre de su primera pobladora.

No fue la única ciudad cuyos orígenes míticos se achacan al fornido Hércules. Además de Heraclea, un topónimo bastante común en la Antigüedad con el que se denominó a Carteia, en la bahía de Algeciras, según cita Estrabón, «la historiografía española, desde sus inicios, se preocupó por destacar, como vehículo de propaganda, la fundación hercúlea de una serie de ciudades entre las que destacan Sevilla (Híspalis), Cádiz y La Coruña, pero podríamos mencionar otras comoTarazona, Seo de Urgel y Barcelona», explica Sánchez. Todas ellas aparecen citadas en las crónicas alfonsinas, que continúan y amplían las hazañas de Hércules en la Península relatadas por Rodrigo Jiménez de Rada en «De rebus Hispaniae».

«Al menos desde el siglo XIII, la monarquía castellana demuestra unsingular interés por dotar al territorio hispano de unos orígenes míticos y, por lo tanto, de una vinculación firme con el mundo antiguo y en especial grecorromano», asegura el experto en Historia Antigua.

Son muchos los factores que convierten a Hércules en protagonista idóneo de los mitos fundacionales de la historia de España, según Sánchez. Paradigma de héroe griego, la importancia de su figura le permite permanecer en el imaginario histórico rescatado por las monarquías medievales y renacentistas. Además, se ve como un famoso general que al frente de su poderoso ejército va extendiendo el ámbito de la civilización hasta los más lejanos extremos del mundo. Este tratamiento de su mitología, apunta el profesor, «se adapta muy convenientemente a las necesidades del mensaje integrador de nuestros monarcas». Y a todo ello se suma «la ubicación en nuestras costas meridionales, universalmente aceptada, de las Columnas y la importancia "real" de su culto en el santuario a él dedicado en las cercanías de Cádiz», añade.

En la Historia de Alfonso X el Sabio, se señala que Hércules fue «el hombre que más hechos señalados hizo en España», desarrollando una conquista y repoblación, espejo del esfuerzo emprendido por la monarquía castellana en el siglo XIII, explica Sánchez. Establece además una conexión «genealógica» de transmisión del poder («y puso en cada lugar hombres de su linaje»), que culmina con la cesión del territorio a su sobrino Espan, «por quien la Península mudó su nombre de Esperia a Espanna», apunta el experto malagueño.

«Más que de "creencias", debemos pensar en clave de propaganda institucional y de utilización a su libre albedrío de la tradición mítica», añade Sánchez.


¿Estaba el jardín de las Hespérides en España
En el undécimo trabajo, Hércules debía robar las manzanas de oro del jardín de las Héspérides después de matar al dragón que las custodiaba. Para unos el jardín estaba en Libia, para otros como Apolodoro en el Atlas (Marruecos), «entre los Hiperbóreos», señala Francisco Sánchez, para quien «si no puede adscribirse esta hazaña a la esfera de la Península Ibérica, sí al menos puede indicarse la tendencia general de la tradición antigua en situarla en el extremo occidente». Las ninfas Hespérides (cuyo nombre parece remitirlas al país del atardecer, a Occidente), mantenían su jardín «al otro lado del ilustre Océano, en el confín del mundo, hacia la noche», según recuerda Hesíodo en su canto

Fuente: ABC 13/03/2015


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FRANCO Y HITLER: UN ODIO INTERESADO

 



El Eje fue un salón de desconfianza a tres bandas. Hitler, Mussolini y Franco. El trío quería dominar Europa y perpetuarse en el trono con poder absoluto. Para ello, se necesitaban. Pero, al tiempo que se enviaban telegramas de felicitación y agradecimiento, como el que publicamos hoy perteneciente a la Colección José María Castañé, se colaban espías por el patio trasero que realizaban informes sobre las mutuas debilidades y en cuanto se daban la vuelta se criticaban como porteras.

Hitler y Mussolini despreciaban a Franco. Los dos acabaron en el hoyo tragándose sus fracasos políticos y militares. El español murió en la cama tras haber jugado todas las bazas a su favor: las del fascismo y, después, dulcificando su imagen como el protector paterno para la patria que él jamás tuvo en casa, las de las democracias occidentales.

La novia a cortejar en los años treinta era Alemania. Franco mandó a Berlín hombres de toda confianza y consiguió su apoyo. Para el dictador español, la alianza nazi fue clave a la hora de ganar la guerra. Para Hitler, aunque algunos de sus colaboradores le quitaran importancia, fue fundamental tener bajo su yugo a España y Portugal con dos regímenes de su cuerda sin necesidad de invadir nada.

El alemán no tardó en atender sus ruegos bajo los efluvios wagnerianos de Sigfrido. El 24 de julio de 1936, apenas una semana después del golpe militar, se decidió. Cuando salía de una representación de la tercera parte de El Anillo del Nibelungo, en Bayreuth, dirigida por Wilhelm Furtwängler, le esperaban una delegación de emisarios de Franco con el empresario alemán Johannes Bernhardt como cabeza visible. Le pidieron 10 aviones de transporte de la mayor capacidad posible, 20 piezas antiaéreas de 20 mm., 6 aviones de caza Heinkel, ametralladoras y fusiles con munición en abundancia y bombas aéreas de varios tipos, hasta 500 kilos.

Al principio, dudó: “Esa no es forma de empezar una guerra”, clamó, tal y como recoge Paul Preston en su biografía sobre Franco. Pero después, Hitler dobló el requerimiento. Para empezar, 20 aviones y 5.000 soldados en una acción acorde con lo que retumbaba en sus oídos. Lo llamó Operación Fuego Mágico (Unternehmen Feuerzauber), un homenaje al héroe con trazas de superhombre que atraviesa las llamas para liberar a Brunilda.

Las acciones de los alemanes en la guerra tuvieron varios frentes. El más salvaje fue el bombardeo de Guernica. Pero la colaboración estuvo teñida de constantes tiranteces que acabaron con la negativa de Franco a involucrarse en la ofensiva europea.

Aún así, guardó las formas y envió un mensaje de agradecimiento para Hitler nada más terminar la Guerra Civil que pertenece a la colección Castañé y, según Preston, es desconocido: “Al recibir vuestra felicitación y la de la nación alemana por la victoria final de nuestras armas en Madrid os envío con la gratitud de España y la mía personal los sentimientos más firmes de la amistad de un pueblo que en los momentos difíciles ha sabido encontrar sus verdaderos amigos”.

El lenguaje resulta propio de la afectada verborrea fascista. La realidad de sus apreciaciones hay que buscarla en otras frases. Sobre todo, del lado contrario. Por ejemplo, como la que Hitler soltó al conocer la desaparición de otro de los generales golpistas: “La verdadera tragedia para España fue la muerte de Mola, ahí estaba el auténtico cerebro, el verdadero líder. Franco llegó a la cima como Poncio Pilatos al Credo”.

Ya escocía entre los nazis la negativa que se produjo en Hendaya en 1940. Allí Franco, se quejó ante su cuñado, Ramón Serrano Suñer, ministro de Asuntos Exteriores, progermánico y una de las figuras más poderosas del régimen: “Estos alemanes lo quieren todo sin dar nada a cambio”. Ellos pensaban igual. Según algunos testigos, tras el fracaso estrepitoso de aquellas conversaciones, Hitler acabó considerando a Franco “un cerdo jesuita”. En 1942, también le dedicó una flor con tintes racistas: “Cuando aparece en público está siempre rodeado de la guardia mora. Ha asimilado todo el manierismo de la realeza y cuando vuelva el rey será el ideal mozo de estribos”.

Lo que todo esto prueba, aparte de pésimo gusto, es que a lo que se daban con fruición enmascarada en hipocresía era a la política, las alianzas y la estrategia común. Eso sí, con la nariz tapada: “Las intenciones de Hitler al involucrarse en la guerra española respondían a todo, menos al cariño personal”, comenta Preston.

Nazis y fascistas italianos vinieron bien para lo que vinieron. Pero como observa Preston en su memorable estudio de referencia, lo que realmente apuntaló al régimen fue su alianza con otro estado: El Vaticano. Ahí no se dieron fisuras. Al terminar la guerra, a través de la radio, Pío XII, le consagró: “Con inmenso gozo, bendigo a los nobilísimos y cristianos sentimientos de que han dado pruebas inequívocas el jefe del Estado y tantos caballeros”. Amén.

Fuente: El País 14/03/2015


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LA ALHAMBRA: 150 AÑOS ATRAPANDO A LA «NOVIA DE CRISTAL»



Lo que intento enseñar es que no es cuestión de disparar muchas fotos». Fernando Manso, madrileño del 61, se autodefine como «romántico», aunque quizás le cuadraría más la primera acepción de la palabra «reaccionario», siempre y cuando la entendamos en sentido positivo: aquel «que propende a restablecer lo abolido». Y es que Manso cree en los viejos principios de la fotografía como una cualidad más de la mirada y en la mirada como un atributo de la paciencia. Durante todo un año, en un cómputo global de 500 horas, lloviese o cayera fuego, este apasionado del analógico esperó paciente el momento justo para hacer «clic». Y no es que el «retratado» estuviese en movimiento continuo y hubiera que atraparlo al vuelo. La Alhambra lleva ocho siglos ahí. Quizás por eso, por su paciencia infinita y lo curioso de su aparataje –una cámara de placas con su trípode y su funda negra–, Manso despertaba a diario la curiosidad de los grupos de turistas nipones, franceses, rusos o españoles que transitan la Alhambra a razón de una foto –o dos o tres– por sala.

El conjunto nazarí es el octavo monumento más visitado del mundo. El año pasado, acogió a 2.315.017 turistas. Estimando unas 20 fotos de media por visitante –tirando por lo bajo– obtenemos 46.300.340 instantáneas del palacio al año. La inmensa mayoría hechas con iPhone u otros smartphones y con dispositivos digitales. «Es cierto que el mundo digital ha permitido que la fotografía se popularice pero a mí me da pena el ‘‘todo vale’’ que se ha implantado, por eso digo que soy un romántico de la fotografía». Ser un romántico supone trabajar con el instinto. En concreto, durante un año de trabajo, Manso sólo disparó 109 veces. Hagamos cuentas de nuevo: un sólo «clic» cada 5 horas de trabajo. «Apretaba sólo cuando lo sentía y era como un acto de fe porque sólo cuando las revelas ves el resultado». Fue a principios de los 90 cuando Manso, que empezó su carrera en publicidad y moda, comenzó a trabajar con cámara de placas «porque creo en la fotografía como un arte más puro». Se la compró a un japonés que tarda dos meses en confeccionar cada unidad. Le costó unos 15.000 euros de la época (es decir, de antes de los euros). Con ella ha tomado estas «naturalezas muertas» –nunca salen personas en foco de la Alhambra y, en especial, de sus jardines. Un corpus, una filosofía, que integra la muestra «Una visión inédita de la Alhambra. Jean Laurent / Fernando Manso», abierta en el Museo Arqueológico de Madrid hasta el próximo día 17 de mayo.

Pasión por la España pintoresca
La exposición plantea un diálogo de 150 años entre los trabajos de Manso y las instantáneas pioneras de Jean Laurent. Veintidós obras de pequeño formato hechas con cámara de placas de cristal –inexistentes hoy; Manso trabaja con placas de negativo– del fotógrafo francés abren la muestra. Son una pequeña parte de las más de 400 vistas que el cámara realizó durante su larga estancia en España. Laurent nació y creció en Nevers en la época en que Chateaubriand inauguraba con «El último abencerraje» la larga y fructífera historia de amor entre los viajeros románticos y la España pintoresca del XIX. «Granada es como la novia de cristal de nuestros sueños, todo el que la ve tiene la ilusión de volver a visitarla», escribió el diplomático. De ella se enamoró Laurent cuando ya residía en nuestro país, a caballo entre los 50 y 60 del siglo XIX. Se había establecido por libre en un estudio fotográfico en la Carrera de San Jerónimo, curiosamente al lado de donde había tenido su negocio otro grande del ramo, Charles Clifford. España está entonces más de moda que nunca: en apenas dos décadas, Théophile Gautier publica su «Viaje a España»; el barón Charles Davillier y el dibujante Gustav Doré recorren la Península capturando con palabras y carboncillo todo su tipismo; Logfellow, poeta americano, y Washington Irving se ven las caras en la misma Granada que «embrujó» literalmente al segundo... Merimeé, Victor Hugo, Richard Ford... El avezado Laurent saca rédito de la pasión por España. Su negocio de postales y fotografías de aquel país por descubrir va viento en popa y hasta la sociedad madrileña –del marqués de Salamanca a la mismísima Familia Real– posa ante él. Aquellas instantáneas de la Alhambra, hechas con la tecnología más puntera de la época, inspiran hoy una muestra surgida casi de forma natural: «Yo no hice mis fotos condicionado por nadie –explica Manso–, y sólo hace dos semanas vi en detalle el trabajo de Laurent, pero resulta curioso el diálogo entre el documentalista y el artista, estas dos visiones con 150 años de diferencia».

Arte y documental
En realidad, pocas cosas diferencian ambos trabajos: lo que en Laurent es blanco y negro –más bien sepia en Manso es color; lo que en el francés es la simple constatación de una joya por entonces, en tiempos preturísticos, más desconocida, en el madrileño es la necesidad de «redescubrirla» tras la cantidad de hojarasca con que la han cubierto la publicidad y el turismo masivos. El paisaje, en cambio, es idéntico, «excepto algunas cosas que han cambiado por motivos de restauración». Ahí están las torres, los arrayanes, las acequias, las perspectivas imposibles hacia el mirador de San Nicolás, las mismas que conoció Ibn Jaldún y cantó Carlos Cano. Quizás por eso María del Mar Villafranca, directora general del Patronato de la Alhambra y el Generalife –adonde viajará con posterioridad la exposición–, considera la obra de Manso «un reto casi imposible»: el de repensar un monumento tan fotografiado, soñado y connotado. Manso, «prácticamente un hijo de la Alhambra», señala Villafranca, ha llevado al Arqueológico un total de 35 fotografías de gran formato (200x150 cm y 120x150 cm) montadas sobre dibón de aluminio. Forman parte de una apuesta del museo por confrontar en diversas exposiciones el legado del pasado con el arte contemporáneo, aunque sea una contemporaneidad tan «reaccionaria» –de nuevo en el buen sentido– como la de Manso, un artista que, dice, a través de su peculiar cámara, «pinta con la luz».

De Sorolla a Matisse

Antes y después de que la fotografía popularizase el característico «skyline» de la Alhambra, sus salones y sus recovecos, gracias al trabajo de pioneros como Jean Laurent o el británico Charles Clifford, han sido legión los pintores que han encontrado inspiración en el emblemático monumento granadino. Mariano Fortuny encontró en el palacio aquella veta orientalista que jalona toda su obra. Su hijo, el también genial Mariano Fortuny y Madrazo, nació en la ciudad andaluza. Para Matisse, los contornos muelles de este complejo de ensueño inspiraron el atrezzo de sus famosas odaliscas. Joaquín Sorolla, maestro de la pintura al aire libre, practicó una devoción absoluta hacia los jardines, las fuentes y el arbolado de la Alhambra. También John Singer Sargent como, posteriormente, Santiago Rusiñol, investigó en sus cuadros sobre la luz y las sombras de un monumento representado exhaustivamente (pero nunca hasta la saciedad).

La puerta que abre la polémica

A principios de 2016 la fisonomía habitual de la Alhambra experimentará un cambio que ha levantado al mismo tiempo pasiones y críticas. En esa fecha comenzará a construirse el nuevo pabelló de acceso al conjunto monumental. El proyecto del arquitecto portugués Álvaro Siza (Premio Pritzker 1992) para la Puerta Nueva se hizo en 2010 con el concurso de ideas convocado por la Junta de Andalucía. Se prevé un plazo de ejecución de cinco años y un presupuesto de 46 millones. Siza (en la imagen) se manifiesta «fascinado» por la Alhambra y entregado en «cuerpo y alma» a esta obra.

-Cuándo: del 17 de marzo al 17 de mayo.
-Dónde: Museo Arqueológico de Madrid (c/Serrano, 3).
-Cuánto: entrada general: 3 euros. Gratis sábados tarde y domingo mañana.


Fuente: La Razón 13/03/2015


http://www.larazon.es/cultura/la-alhambra-150-anos-atrapando-a-la-novia-de-cristal-LG9190296#.Ttt1luT6Avl03Jj

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