lunes, 9 de marzo de 2015

¡¡NOTICIAS!!

NOTICIAS SOBRE DE CULTURA

(Semana del 2 al 8 de marzo) 

Manuel Jesús Rodríguez Mora

Esta semana está plagada de cosas muy interesantes, que van desde noticias relacionadas con el famoso Salón del Ámbar o el hallazgo del acorazado Mushasi, alternada con serie de descubrimientos de carácter histórico que harán las delicias de todo aquel que quiera estar al día en materia de historia.

 

ASÍ FUE, OH MUSA, LA VERDADERA CÓLERA DE AQUILES



El rapto de «la mujer más guapa del mundo» fue la chispa que desató diez años de guerra frente a Troya. Caroline Alexander vuelve a reconsiderar la disputa sobre la historicidad de este asedio, uno de los capítulos bélicos más legendarios de la historia que Homero recogió en la «Ilíada».

 En el comienzo fue Troya, la guerra mítica y primordial que alumbra la literatura y la historia en Occidente desde la antigua composición oral de los poemas homéricos y su trasfondo histórico hasta sus diversas postrimerías. La materia troyana empieza en el mito con las Bodas de Tetis y Peleo, la Manzana de la Discordia y el famoso Juicio de Paris, seguido del rapto de la bella Helena, «la faz que lanzó mil barcos al mar», como dijo Marlowe. Un triángulo de literatura, historia y recepción se despliega tras la muralla de la legendaria ciudadela, que ya los antiguos griegos consideraron histórica y que muchos siglos después sólo la genial intuición de un arqueólogo aficionado alemán recuperaría del olvido.

En primer lugar, el ciclo épico acerca del asedio y destrucción de esa ciudad ha marcado la literatura y el pensamiento de Occidente desde la más remota antigüedad. La «Ilíada», el cantar de la guerra legendaria en torno a las murallas de Ilión, es la más genial concreción de esa larga tradición oral que transmitía de generación en generación las hazañas de los héroes que murieron en la guerra de los orígenes. Se centra en un momento concreto, la cólera de Aquiles, como se ve en la invocación a la musa para que asista al poeta en su sacra misión de conmover al pueblo contando de nuevo esa historia inmortal: «La cólera canta, oh diosa, de Aquiles hijo de Peleo» («Menin aeide, thea, Peleiadeo Achileos»). Su público no necesita más antecedentes, todo comienza «in medias res» y depende de la tradición mítica. Lo genial del bardo llamado Homero, y por lo que es cuna y cima de toda literatura, es saber concretar en una narración de cincuenta días escasos del décimo año de guerra la gloria y la miseria del ser humano. Desde la ira egoísta de un guerrero cruel y los lances más sangrientos hasta la reconciliación final entre dos rivales que se miran a los ojos entre lágrimas y reconocen la tragedia de la mortal condición humana.

Una historia con lagunas
Es imposible saber a ciencia cierta cuándo se ideó la historia de la caída de Troya. Tradicionalmente se afirma que la «Ilíada» fue compuesta por aquel mítico poeta ciego, Homero, tal vez natural de la isla de Quíos, en el siglo VIII a.C. A unos cincuenta años de distancia, y según la tradición, habría compuesto un segundo gran poema épico, la «Odisea». El ciclo troyano fue materia para otras muchas obras que abundaron desde la época oscura hasta el inicio de la codificación por escrito de la literatura antigua y que abarcaban desde los motivos y comienzos de esta larga guerra en la mitología, hasta la destrucción de la ciudad mediante la estratagema del caballo de madera y, al fin, los regresos («nostoi») de los diversos héroes griegos a casa, como el de Odiseo. El regreso del caudillo más singular de Troya pronto obtuvo cierta independencia como ciclo de viajes y aventuras en el esquema mítico del retorno del héroe. Su inolvidable peripecia está alejada de la épica guerrera tradicional y tiene una notable modernidad y atractivo: el largo errar por los mares del ingenioso Odiseo se combina con las intrigas en la corte de Ítaca, entre la leal Penélope y el esforzado Telémaco, hasta el ansiado «happy ending» del reencuentro. El rey itacense saldrá airoso de todos los peligros gracias a su ingenio y el tono muy distinto de la «Odisea» se ve ya en su «incipit» «cuéntame, musa, del hombre de variadas tretas» («Andra moi ennepe, Mousa, polytropon»), más humano y próximo que el de su poema hermano. Poco podemos profundizar aquí en la riqueza de los poemas homéricos, sobre los que tanto se ha escrito, y que se siguen traduciendo y reelaborando literariamente sin cesar.

Trasfondo literario
En segundo lugar, la historicidad de la guerra ha estado siempre en el trasfondo de la literatura. Subyace tras los poemas el recuerdo lejano y memorable de una guerra real, una campaña que llevó, en una época antiquísima, a los griegos de diversos estados del sur de los Balcanes hacia Asia Menor, a combatir contra una ciudadela que controlaba el paso marítimo de los Dardanelos y cuyo poder, seguramente, suponía una amenaza económica y militar para los griegos de Europa. De hecho, los griegos creían que la guerra de Troya era un suceso histórico verdadero –así lo manifestaron historiadores como Heródoto o Tucídides– y en la antigüedad griega y romana aún se podían visitar los restos de la vieja ciudadela. Pero con los siglos desapareció todo rastro de esta guerra, que quedó sumida en la leyenda, hasta que en 1871, siguiendo sus ensoñadoras lecturas de Homero, Heinrich Schliemann se decidió a buscar la antigua Troya. Sus inspirados descubrimientos –teñidos de romanticismo y culminados incluso con una boda «homérica»– fueron fundamentales para localizar la Troya histórica en frente de la isla de Ténedos, dando un giro genial a los estudios sobre la antigüedad helénica.

Hubo ciertamente una Troya y una Micenas históricas y en el contexto de la Edad del Bronce y libros variados de filólogos, historiadores y arqueólogos, como West, Latacz, Seibert o Cline, o incluso periodistas, como el muy reciente de Caroline Alexander –«La guerra que mató a Aquiles (Acantilado 2015)–, las han estudiado. Con el tiempo vino la consideración legendaria y Homero parece mezclar esos ecos micénicos y del bronce resonante de sus guerreros –que aún se pueden rastrear bajo la colina de Hissarlik– con percepciones sociopolíticas de su propia contemporaneidad de la era arcaica. Los documentos de otro pueblo de la época, los hititas, a los que se accedió a mediados del pasado siglo, permiten acaso la prueba de la verdad histórica de la guerra y del poderío que llegó a alcanzar Troya. A comienzos del siglo XIII, mencionan un tratado con el rey Alaksandus de Wilusa. Tal vez los nombres hititas escondan equivalentes griegos: Wilusa sería la memorable Ilión y Alaksandus valdría acaso por Alejandro (el otro nombre de Paris), mientras que los «ahhijawa», bien podrían ser los «aqueos de broncíneas túnicas». Como muchas otras veces, la épica se refiere a realidades históricas más o menos nebulosas (recordemos los Nibelungos, Roncesvalles o el Cid), transitando la más que sutil frontera entre historia y leyenda.

En tercer lugar, evocaremos muy brevemente las innumerables postrimerías de Troya y su caída. Muchos de estos episodios de después de la guerra sirvieron para elaborar otras leyendas o ciclos –como el triste regreso de Agamenón en la tragedia o el viaje de Eneas en pos de la tierra prometida de Roma, segunda Troya, en la «Eneida» virgiliana–; algunos de ellos se narraron en obras ya clásicas o epopeyas tardías como las «Posthoméricas» de Quinto de Esmirna. Luego Bizancio reclamaría, a fuer de segunda Roma, ser nueva Troya también. En fin, la repercusión de Troya en la historia de nuestra cultura es inmensa e inabarcable en Dante, Shakespeare, Cervantes, Calderón, Tennyson, Cavafis, Joyce, Borges y tantos otros. Entre los muros de Troya y el viaje a Ítaca transcurre nuestra historia y literatura y, para terminar, sólo podemos recordar, con el escritor C. Péguy, que «Homero es joven cada mañana y no hay nada más viejo que el periódico de hoy cuando ya se ha leído».

Fuente: La Razón 02/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

LAS TORMENTAS SIGUEN DESPEDAZANDO A LAS NAVES DE LA INVENCIBLE SIGLOS DESPUÉS

 

 

El Museo Nacional y la Dirección de Patrimonio del Consejo del Condado de Sligo fueron notificados la semana pasada de urgencia. El motivo,  el repentino encuentro en las playas Irlandesas de restos de los pecios de la Invencible. Parece que los fuertes temporales de los dos últimos años en las costas del Mar del norte, han arrastrado desafortunadamente a la playa más restos arqueológicos que en los últimos cuarenta años atrás, cuestión esta del despedazamiento del pecio, ya de por si preocupante. El ir encontrando en aquellas playas de guijarros y nubes plomizas, restos arqueológicos aquí y allá, ha preocupado lo suficiente a los historiadores locales, ciudadanos de Sligo (en donde se va a emplazar en un futuro inmediato un centro de interpretación sobre los naufragios de la invencible) y especialmente a los arqueólogos náuticos. Sin ir más lejos, el año pasado apareció un timón, una pieza de la estructura naval del yacimiento que ya de por si tiene una gran importancia para la arqueología. Y aparecía allí, varado en la playa,  tras otro de los temporales que empujan a la historia y a las maderas con sabor a mar, a la playa. La dimensión del timón era de 20 pies de longitud, no era cualquier cosa. Para colmos, las mareas bajas programadas por los servicios de metereología para este fin de semana, exponían los restos arqueológicos a una menor aún profundidad. El hundimiento de estas naves se encuentran muy cercanas a la costa y a poca profundidad, en torno a 15 metros, por lo quedan irremediablemente expuestas a un importante daño de la dinámica del litoral, los rompientes de las olas y de las corrientes marinas. Como si se tratase de la canción de los “duros de Cádiz”, entre  batiente y rompiente, abre otro importante debate entre los arqueólogos y los ciudadanos en general. ¿Como no se interviene arqueológicamente, excavando y documentando íntegramente las naves que se encuentran en zonas marinas poco profundas, en lugares donde la acción de la mar o de los expoliadores dañan irremediablemente a los yacimientos conocidos?

Los yacimientos de la “Streedagh armada“, que es como se conoce a los restos de los tres navíos de la flota de Felipe II; La Juliana, la Santa María de la Visón y la Lavia, fueron testigos de una de las epopeyas más señaladas de todos los naufragios que se dieron entre las altas tierras escocesas e Irlandesas. Lo acontecido allí, como veremos, fue terrible. Lo ha contado maravillosamente bien muchos historiadores en nuestro país y a pesar de ello es un relato apasionante, y muy poco conocido. Desde el conocimiento y los hechos, el erudito Jose Luis Casado Soto , entre otros. Desde la narrativa, con ese intenso; “No sé a ustedes; pero a mí, ese relato de hace cinco siglos me estremece como si fuera de hace cinco días. Empañan los ojos esos infelices perdidos en tierra hostil”. La pluma, la de Pérez Reverte, en su relato “una carta de 1588″. Pero como en esto de espejo de navegantes consiste en contar nuevas y viejas historias, me van a permitir contar una que viene a colación. “Los naufragios de la Felicísima armada -siempre la llamaba por su nombre-,en las costas Irlandesas fue una de las peores pesadillas que he podido investigar en mi vida”.  Las palabras eran del contralmirante José Ignacio González-Aller, sonaban graves, caían a plomo. Y lo peor, no exageraban un ápice. Como suele ocurrir en muchas de las historias y tragedias marítimas, la ficción supera a la realidad. Las maderas nobles que revisten hoy en día la sala de juntas del patronato del Museo Naval de Madrid fueron testigos de aquellos días en los que tuvimos la suerte de repasar uno por uno los naufragios de la invencible . Escuchar la historia viva, esos relatos que el ex director del Museo Naval, legajos históricos en mano, leía detenidamente con su voz y su tono inconfundible, es algo inolvidable. Adentrarse en cada uno de los pecios. En su posible carga, en sus singularidades, en las figuras de sus capitanes y oficiales. En su que pudo pasar después, con la intensidad con la que la vivía y transmitía aquel marino fue toda una enseñanza. Al trasladarnos a aquellas aguas frias y grises de aquellos días de Septiembre de 1588, a aquellas playas salvajes y solitarias del litoral Irlandés evocamos un episodio que merece la pena ser recordado desde espejo de navegantes, máxime cuando además nos encontramos que aquellos yacimientos están sufriendo el daño de los temporales marinos en la actualidad sobre sus propias maderas. En aquella flota iba lo más granado de España. Tanto en personas como en barcos y materiales. La preparación que tuvo la flota durante años en Lisboa, nos hace una idea de mucho de lo que está bajo aquellas aguas.

La Playa de Streegdagh hoy desnudas y con su característico cielo plomizo durante los meses otoñales e invernales. En el momento de los naufragios de la invencible, estas playas estaban repletas de cuerpos yacientes procedentes de las tres naves Españolas que naufragan a escasos metros, en la bahía enfrente misma.

21 de Septiembre de 1588. Arrastrados a un lugar sin nombre, a un lugar llamado… Streedagh. Y desde allí me puse á mirar tan grande espectáculo de tristeza; ahogarse muchos dentro de las naos, otros en echándose al agua irse al fondo sin tornar arriba; otros sobre balsas y barriles y caballeros sobre maderos; otros daban grandes voces en las naos llamando á Dios ; echaban á la mar los capitanes sus cadenas y escudos; á otros arrebataban los mares y de dentro de las naos los llevaban…”.

“Hacerme ni qué medio tomar, porque no sé nadar y las mares y tormentas eran muy grandes, y por otra parte la tierra y marina llena de enemigos que andaban danzando y bailando de placer de nuestro mal, y que en saliendo alguno de los nuestros en tierra, venían á él doscientos salvajes y otros enemigos y le quitaban lo que llevaba hasta dejarle en cueros vivos y sin piedad ninguna los maltrataban y herían, todo lo cual se veía muy bien de los rotos navíos, y no me parecía á mí nada bien lo que pasaba en una parte y otra

Dos grandes párrafos, de un relato que ocurrió hace 426 años en el mismo lugar que disponemos en las fotos de arriba. Precisamente en esa playa que contiene un día soleado hace unos días, y que contrasta con esa misma foto, en la que podemos observar lo que pudo ser un temporal parecido al que tuvieron que sufrir las tres tripulaciones de las naves españolas. Y como las grandes historias humanas, por su contenido, siguen hoy plenamente vigentes, no solamente tienen que traernos sus maderas su recuerdo. En términos históricos y legales, todo aquel patrimonio que por naturaleza tiene valor histórico, tiene valor arqueológico. Aquellas maderas, aquellos restos de cerámica, cuadernas, esloras y timones. Aquellos cabos, velámenes, sacres, toneles y armones de artillerías. Espadas, fíbulas y cruces de Santiago. Toda aquella arqueóloga transpira historia. Y muchas de ellas son completamente desconocidas y posiblemente no serán conocidas nunca porque, si no lo evitamos, si no hemos llegado tarde ya, se destruirán para siempre. En palabras de Belén Martínez, bien conocedora del patrimonio subacuatico español, desde el ámbito de gestión y el derecho. Los pecios, en atención a los mismos como bien a proteger, tienen un número finito, son un bien patrimonial limitado. Precisamente por lo limitados que son, por su singular importancia, el que un pecio, con sus maderas, aparezca destruyéndose poco a poco (eso es lo que se ve en la franja litoral, habrá que ver como se encontrará el yacimiento que centenares de  metros más allá, sufre la acción directa del mar, diseminando todo el contenido del yacimiento arqueológico por toda la playa.

La de Cuellar, relató que hemos señalado convenientemente, se descubrió prácticamente por casualidad en la Real Academia de la Historia Española en el siglo XIX, y como nos recordaba Pérez-Reverte, merece la pena ser recordada. Pues bien. La Lavia, la Juliana y la Santa María de la Visón son tres naves Españolas, que si bien no merecen que sus restos se desparramen tormenta tras tormenta por la zona, menos aún merecen el olvido. Y la historia de Cuellar, comenzó precisamente desde el minuto 0, con el hundimiento de la nave que lo transportaba. Como ocurría hasta hace poco con la historia del capitán de navío, Francisco de Cuellar. Ese olvido acompaña desgraciadamente a los socios de la Invencible, salvo las honrosas excepciones, del notable, mediría sobresaliente interés mostrado únicamente por Colin Martín, arqueólogo de la Universidad de San Andrews ( que desde la década de los setenta ya hablaba de la importancia de los mismos, y con denodado esfuerzo -da susto ver como se sumergían Mike Stewart y Cris Oldfield con unas lanchas de apenas tres personas en las agitadas aguas del basket sound) apenas nadie más ha demostrado con hechos, su interés por aquellos yacimientos arqueológicos. El deseo de intervenir arqueológicamente, documentar, para luego poner en valor, sobre los mejores pecios que pudo reunir Felipe II, allá por 1588, no han sido suficiente reclamo en los últimos 50 años de arqueología subacuatica. Ni que decir que la Invencible desde el punto de vista arqueológico, tampoco le ha interesado demasiado a nuestro país, herederos históricos y de pabellón de sus pecios. Nunca se  ha realizado nada sobre los mismos. A pesar como hemos visto, de encontrarse las naves localizadas, apenas a unos metros de las playas, lo cual hace posible su fácil reconocimiento e inmersión sobre los mismos. No debe ser motivo suficiente para atraer el interés sobre las mismas. Hasta que se destruyan irremediablemente, porque la acción de la mar, con sus temporales, como estamos viendo aconsejarían con el manual de la UNESCO en mano, su rápida actuación sobre estas. A saber en que estado se encuentran después de siglos de olvido y por supuesto, de temporales. Y la cuestión es que, a pesar de la importancia histórica y arqueológica, a día de hoy, y a pesar de ser en ocasiones repetidamente expoliados (célebres son los restos de la Girona que fueron “excarvados” por Stenuit) no han sido objeto de una excavación sistemática, integral y científica.

Y mira que subraya Geoffrey Parker, en su última  edición de la “Gran Armada“, el interés que supondrían conocer para la ciencia con mayor exactitud que albergaban, y como partieron para la conquista de Inglaterra, y con que ideas  aquellas naves cargadas con la última tecnología de la corona de España. Lo reclaman lógicamente los historiadores. Y se lo reclaman a la arqueología. Como también lo reclama, la Convención sobre la protección del patrimonio cultural subacuático, que determina y subraya la importancia de proteger y conservar los yacimientos que se encuentren en peligro de destrucción. Todos los países del mundo culturalmente desarrollados, que poseen pecios naufragados por el mundo, se ocupan y se preocupan por sus pecios históricos. Máxime cuando sus historias submarinas, hablan nada más y nada menos que del nacimiento y el desarrollo de las naciones en época moderna .Desgraciadamente las maderas de la invencible, como ha ocurrido en este caso, terminan varadas en una playa desconocida, como también terminaron varados los centenares de cuerpos de marinos y soldados españoles que se ahogaron en aquellos aciagos días. Como las historias que dejan de contarse. Esto da lugar a varios debates interesantes sobre la preservación, la intervención arqueológica y la atención que merecen estos pecios cuando la acción de la mar, por la pleamar y la cercanía a la costa, con su  dinámica del litoral, despedazan estos fragmentos de la historia. Atendamos a las realidades físicas de estos pecios. Las coordenadas de la arqueología son vitales para hablar sobre el diagnóstico de la cuestión.  Sligo Bay puede ser definida como un área entre los cabos de Aughris y Raghly Point. La distancia de las bahía es de aproximadamente unos 9 kilómetros.

En su interior, tres puntos característicos Ballysadare Bay, Sligo Harbour y Drumcliff Bay, que en determinados momentos, al ser una importante planicie, con la marea baja dejan al desnudo buena parte de sus fondos y sus roquedos. También de sus pecios. Tal y como han declarado en el Irish Times, así como diferentes arqueólogos y profesionales en las redes sociales; “Estamos preocupados por el estado actual de las naves de la Streegagh. Hay que ver como se han dañado y habría que realizar un estudio y una prospeccion para ver en que estado se encuentra actualmente”. Al fin y al cabo es un patrimonio de la humanidad, y para los habitantes de aquel territorio, un importante reclamo cultural y turístico. Sencillamente se trata de protegerlo convenientemente.

Anatomía de las maderas de la Santa María, Santiago y Santa Clara, alias La Juliana. Vayamos a por una de las naves que se encuentra frente a la playa de Streegdah. Echémosle un vistazo pos simple curiosidad Para hacernos una idea con que nos encontramos. Construida  en 1571, La Juliana dio a, parar muy lejos del lugar en el que sus maderas fueron construidas. Posiblemente Ragusea, como también le ocurría a la Santa María de Visón, su sabiduría y su arquitectura naval estaba hecha para el Mediterráneo, no para aquellos salvajes temporales de ola profunda del mar del Norte. Sveti Jakov od Galicije en el momento de su bautismo. Las dimensiones del yacimiento arqueológico quedan claras y bien delimitadas por la documentación histórica. La eslora de la Juliana quedaría en 31,63, mientras que la manga seria de 11 metros y el puntal de 6,67. ¿Se hacen una idea exacta de las medidas de todo este paquete arqueológico sumergido?. En el momento del hundimiento debía montar 32 piezas de artillería, cosa que es a día de hoy seria otra de las cuestiones indicativas para identificar el yacimiento.  A su vez, embarco dos cañones de batir de 55 y 52 quintales de peso. Se encontraba al mando del capitán José de Pesurin, que era según las actas, capitán el 25 de Mayo, inmediatamente antes de la salida de Lisboa. En dicho Puerto, la gente de la mar a 70 hombres, así como 325 personas como gente de guerra. Pobres, desgraciadamente muchos morirían en aquella lejana playa salvaje. En toda la campaña de la invencible, siguió los movimientos del galeón San Martín desde la salida de Lisboa el 30 de Mayo de 1588 hasta la dispersión de las escuadras por el temporal del 18 y el 19 de Junio. Junto con la Lavia y la Santa María de Visón, la Juliana quizá se separó del grueso de la armada que regresaba a España, por el temporal del 2 de Septiembre. Seria su muerte. Intermitentemente las tres naves levantiscas, acostumbradas a las aguas del Mediterráneo y no a los empujes del Mediterráneo, estaban completamente desarboladas, zarandeándose de un lado a otro cuando embocaban aquellas bahías desconocidas. Navegaron en conserva con el que era el mejor y más capacitado líder de la armada. Juan de Recalde. Sin pensárselo y debido al estado en el que se encontraban las naves, penetraron en Donegal Bay (Costa del NW de Irlanda) con objeto de hacer reparaciones y reaprovisionarse. Y así que fueron acercándose a la costa, fondeando finalmente sobre Streedagh Strand, a la vista del puerto de Sligo. “Estando esperando a poder pasar la gente de la Juliana a las demás naos, por irse perdiendo”. Incapaces de aguantarse sobre las anclas, las tres naves serían arrastradas hacia la playa próxima donde su destino no era otro que el de naufraga. Según el relato del capitán Francisco de Cuéllar, que ya conocemos superviviente de la Lavia, en los tres navíos murieron ahogados aproximadamente un total de mil hombres, y se salvarían unos trescientos que en su mayoría serían asesinados por los irlandeses y por la guarnición inglesa al mando de George Bingham.

Los restos de la Juliana serían descubiertos el 4 de Mayo de 1985 por miembros delStreedagh Strand Armada Group. Los resultados de su investigación, un estudio parcial en el que pudieron observar algunas maderas y algunos cañones sueltos,  quedaron resumidos en la publicación científica The international Journal of Nautical Archaelogy. Junto con los estudios de Colin, serían los únicos testimonios científicos escritos para la posteridad, de todos los pecios naufragados de la invencible.

“Spanish Dowland”
El Dr. Doug McElvogue se batía bien con los barcos del siglo XVI. No en vano conocía bien el Mary Rose, nave más o menos contemporánea a la flota de Streegdah. Sus conocimientos sobre los pecios de época moderna en aquellas costas, podría parecer suficiente curriculum para afrontarse a las naves de la Streegdagh, allá por los años ochenta. Eran tan evidentes los restos de aquellas naves que buscaron en su momento desesperadamente tierra y tantas las fuentes orales sobre el lugar del naufragio, que realizar unas prospecciones, las únicas hasta la fecha, eran casi de obligado cumplimiento. Se incluía  en el equipo que trabajó sobre las naves, al Dr. Jim Burnell de la Universidad de Bangor, así como a la Facultad de Ciencias Oceánicas de la Universidad de Bournemouth. Paola Palma, que también formaba parte del equipo, al ser italiano, dotaba de una considerable experiencia, al conocer la arquitectura y las naves de  Venecia, su ciudad natal. Y lo era por una razón bien sencilla, una de las naves bajo las arenas de Streedagh, la Lavia, fue construido en la ciudad de las góndolas. Y allá que se sumergieron. Y con su prospección en la zona , se pudo conocer por fin que se escondía bajo el sedimento y el lecho marino de la bahía. Con su estudio dejarían bien claro la procedencia de unos barcos hispanos que aun no han tenido la suerte de excavarse en el mundo, suponiendo por tanto en la actualidad una magnifica oportunidad de ser investigadas  para la posteridad. Y así. De este modo, dispondríamos un honroso 1, en una castilla en la que el O se torna inamovible después de decenios y decenios en los que los cazatesoros siempre han tenido a los pecios hispanos como su principal diana…

Cuéllar no murió en Flandes poco después de escribir la carta, continuó sirviendo como capitán de infantería en casi todos los escenarios bélicos europeos de la época hasta finales de siglo. E incluso cruzó el Atlántico en ambos sentidos a bordo de galeones para transportar la plata de Indias. No era la primera vez que iba a ultramar: había estado con Diego Flores de Valdés en el estrecho de Magallanesy Brasil en 1583. El mismo nos decía en sus memoriales que «he sido soldado de su majestad  desde la edad y tiempo que lo he podido ser»…Y si. Sobreviví a aquella pesadilla en aguas Irlandesas. Aquella de la que prefiero no hablar. Ni recordar.

Fuente: ABC 02/03/2015

http://abcblogs.abc.es/espejo-de-navegantes/2015/03/02/las-tormentas-siguen-despedazando-a-las-naves-de-la-invencible-siglos-despues-historias-y-maderas-sumergidas/

---------------------------------------------------------------------------------------

LOS SOLDADOS ALIADOS VIOLARON A MÁS DE UN MILLÓN DE MUJERES Y NIÑAS ALEMANAS TRAS LA II GUERRA MUNDIAL




Los crímenes cometidos por los soldados nazis durante la Segunda Guerra Mundial son conocidos ampliamente por la sociedad. Y es que, en su currículum tienen el infame privilegio de haber realizado desde crueles experimentos científicos en seres humanos, hasta asesinar a una ingente cantidad de personas en los campos de concentración. Sin embargo, lo que no suele aparecer en los libros de historia son los crímenes que los soldados aliados cometieron contra la población civil.

En un intento de luchar contra este olvido, la historiadora alemana Miriam Gebhardt ha publicado un libro (del que se ha hecho eco el «Daily Mail») en el que afirma que los soldados aliados violaron aproximadamente a un millón de mujeres y niñas al final de la contienda. En esta cruel estadística, la experta también incluye a las personas que sufrieron este tipo de abusos sexuales tras la caída de Berlín, lugar en el que el terror sembrado (especialmente) por las tropas del ejército soviético sería imborrable para la sociedad.

«Tras la guerra, por lo menos 860.000 mujeres y niñas fueron violadas por los soldados que ocuparon la región y por sus ayudantes. Sucedió en todas partes», explica en sus primeras líneas el libro de Gebhardt. A su vez, la investigadora afirma que, contrariamente a la idea que estaba extendida hasta hace bien poco, estas tropelías no fueron cometidas únicamente por soldados soviéticos (a quienes Stalin había solicitado hacer el mayor daño posible a Alemania en venganza por la invasión de la U.R.S.S.) sino también por estadounidenses y británicos.

Pero… ¿Por qué razón no han trascendido estos crímenes de guerra? Para responder a esta pregunta, Gebhardt recurre a la misma idea que ya explicó a ABC el escritor e investigador Alberto de Frutos hace unos meses: la vergüenza. Pero no la vergüenza por ser blanco de este perverso acto, sino porque los aliados se esforzaron en extender la idea de que Alemania y sus ciudadanos habían sido los culpables de la Segunda Guerra Mundial. Como tal, convencieron a las mujeres de que cualquier castigo que le fuera impuesto a la población era pequeño comparado con los asesinatos en masa de Adolf Hitler.

Sexo a cambio de una tableta de chocolate

El libro de Gebhardt, que lleva tras de sí un año de investigación, señala a su vez que –además de estas violaciones- las mujeres y niñas alemanas también accedieron a tener relaciones sexuales con los aliados a cambio de cualquier alimento que éstos pudieran ofrecer.

Y es que, en aquel tiempo las hambrunas entre la población alemana eran tan severas que no quedaba otro remedio. «Por entonces se solía decir que tuvieron que pasar seis años para que los estadounidenses vencieran a los soldados alemanes, pero tan solo un día y una tableta de chocolate para que conquistaran a las mujeres alemanas», determina la historiadora.

Finalmente, la investigadora también explica en su obra que, además del trauma de la violación, las mujeres alemanas dieron en los siguientes meses a luz a miles de niños. Todos ellos, frutos de las violaciones de los soldados aliados. «Sus padres eran, en su mayoría, desconocidos, y las mujeres no recibieron ningún tipo de ayuda financiera», añade la experta.

Fuente: ABC 02/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

EL RETORNO DEL LEVIATÁN IMPERIAL

                                             

Por su impacto para todos los amantes de las leyendas náuticas con la localización del Bismarck en 1989 por Robert Ballard, el hallazgo del Musashi hace emerger de las sombras de la historia la poderosa silueta del Leviatán de la flota imperial japonesa. Gemelo del más conocido Yamato (inmortalizado por las populares maquetas de Tamiya) y, con él, cenit mundial de la construcción de acorazados en cuanto a tamaño, las dos bestias marinas no tuvieron una vida operativa exitosa a la altura de su poder, pero vaya si causaron susto.

En eso su papel fue parecido al de otros dos gemelos acorazados míticos de otra potencia, Alemania, que lucho también su guerra naval de superficie contra un rival superior. El Bismarck y su hermano el Tirpitz metieron el miedo en el cuerpo a los Aliados en el Atlántico como los gemelos japoneses en el Pacífico (el Bismarck hizo algo más: hundió al Hood).

Los bombarderos en picado y los torpederos enemigos le endosaron nada menos que 17 bombas y 19 torpedos. Con todo su poderío, los dos grandes acorazados de Hitler palidecían ante las moles niponas, que montaban cañones de 46 centímetros, el mayor calibre jamás embarcado, en vez de los de 38 alemanes. La entrada en el agua del Musashi en su botadura provocó un pequeño tsunami en el puerto, hundiendo varios pesqueros. Había nacido un coloso. Su carrera, decíamos, fue sin embargo decepcionante, incluso más que la de su gemelo. Si el Yamato disparó una vez sus cañones en Leyte contra las fuerzas navales de EE UU, el Musashi nunca llegó a hacerlo. Su carrera está llena de ocasiones perdidas y decepciones (para alivio del enemigo). En realidad, los dos acorazados de la clase Yamato –debían ser cinco pero solo se construyeron tres y el tercero, el Shinano, fue reconvertido sobre la marcha en portaviones-, presentaban varios talones de Aquiles.
El principal, su escasa capacidad de defensa frente a ataques aéreos. Se trató de solucionar instalando progresivamente nuevos radares y equipos antiaéreos en el Musashi, pero siempre fueron los japoneses por detrás de los EE UU en ese vital aspecto. El Musashi presentaba asimismo algunos espesores de acero paradójicamente débiles en zonas del casco. No fue un barco afortunado. Fue torpedeado por submarinos dos veces, se abatió un tifón sobre él, jamás consiguió establecer contacto con fuerzas navales enemigas… No resultaría precisamente animoso haber servido de capilla funeraria para las cenizas de su antiguo comandante, el almirante Yamamoto, muerto al derribar los P-38, gracias a un soplo de Inteligencia, el avión en el que viajaba.

En su hora final, en Leyte, integrado en la fuerza naval de Kurita, elMusashi aguantó como un peso pesado castigado hasta el infinito por una nube de pequeños agresores. Oleada tras oleada, despegando de hasta siete portaviones, los bombarderos en picado y los torpederos enemigos le endosaron nada menos que 17 bombas y 19 torpedos. Las grandes bestias marinas tardan en morir. Esta se dirigió a la playa pero se hundió antes de que pudieran embarrancarlo. Su hermano vivió algo más –el tercero, el portaviones ya se había hundido-: lo enviaron a pique en abril de 1945 cuando lideraba una insólita carga naval suicida en la operación Tengo (convertida, y perdonen la ocurrencia, en ya-no-tengo) en Okinawa. El Yamato –localizado hace años- reposa en dos trozos a 340 metros de profundidad.

La triste (con ojos japoneses) historia del Musahi y el Yamato echó el telón sobre la idea de que la de los acorazados era una cuestión de tamaño. En realidad, los japoneses ya proyectaban una nueva categoría superior, la clase super-Yamato, con cañones de 50 centímetros y hechuras proporcionales. El fin de la guerra impidió que se construyeran esos monstruos. Más allá de la emoción que provoca el hallazgo del Musashi, la aventura puede servir para arrojar luz sobre algunos aspectos del acorazado, pues los japoneses destruyeron todos los planos antes del final de la guerra.

Fuente: El País 05/03/2015


EL MISTERIO DEL «SALÓN DE ÁMBAR» QUE LOS NAZIS ROBARON A LA U.R.S.S.


Hay misterios que no parecen estar destinados a resolverse y, curiosamente, muchos de ellos tienen su origen en la época en la que la bandera nazi ondeaba en lo alto del Reichstag. Sin embargo, cada día aparecen nuevos investigadores dispuestos a eliminar su etiqueta de indescifrables y desvelar al mundo la verdad.

Precisamente esto es lo que ha pasado con el enigma del «Salón de Ámbar», una extraordinaria obra de orfebrería rusa que los nazis robaron aproximadamente en 1941 a la U.R.S.S. y de la que no se tenían noticias… hasta ahora. Y es que, hace pocas jornadas un investigador jubilado ha afirmado conocer su paradero.

Una historia increíble

Conocida por muchos como la octava maravilla del mundo, esta cámara fue encargada por Sofía Carlota de Hannover, quien buscaba recubrir una de las habitaciones de su palacio de la forma más bella posible. Finalmente, el artesano encargado del proyecto decidió usar ámbar para el trabajo, y el resultado no pudo ser mejor. Con el paso de los años, la maravilla resultante fue ofrecida como regalo al zar Pedro el Grande de Prusia por Friedrich Wilhelm I en 1716.

Pero la belleza también atrajo a las tropas de Hitler, las cuales robaron la cámara de un palacio cercano a San Petesburgo en 1941 y lo llevaron hasta Koenigsberg (actual Kaliningrado). Allí, desapareció sin dejar rastro dando lugar a todo tipo de teorías que abarcan desde la posibilidad de que fuera destruida, hasta que fue transportada Alemania y escondida

La mayoría de historiadores afirman que lo más probable es que el«Salón de Ámbar» fuera llevado hasta el oeste de Koenigsberg por Erich Koch (gobernador de varios territorios ocupados por las tropas de Hitler). Todo ello, cuando los soldados soviéticos se acercaban a Berlín con el cuchillo entre los dientes con el objetivo de vengarse de todas las tropelías cometidas por los alemanes en la U.R.S.S.

Posteriormente, la pieza llegó a ser buscada por la temible policía de la Alemania Oriental (más conocida como la «Stasi»), aunque sin éxito. Tampoco faltaron los cazadores de recompensas que se aventuraron durante años a encontrar su paradero, los cuales fallaron.

¿Un misterio resuelto?

Ahora, más de 70 años después de su desaparición, un investigador de 68 años de edad llamado Karl-Heinz Kleine afirma haber encontrado en la zona industrial del Ruhr (en la Alemania occidental) el paradero de la «Salón de Ámbar».

Concretamente, afirma que la obra de arte se encuentra enterrada en una cámara oculta bajo la ciudad de Wuppertal. Después de analizar la evidencia, el jubilado ha concluido que Erich Koch, que fue administrador en jefe de los nazis en Prusia Oriental, pudo haberla enviado a su ciudad natal.

«Wuppertal tiene un gran número de túneles y bunkers en los que aún no se ha buscado el “Salón de Ámbar”. Hemos empezado a buscarla aquí, pero el procedimiento va a ser costoso. Necesitamos ayudantes, equipo, dinero y un nuevo taladro hidráulico para poder completar la excavación. Sólo tengo una pequeña pensión, pero el que ayude recibirá “su parte” del hallazgo cuando aparezca. Soy optimista, sólo necesito herramientas para poder hacer el trabajo rápidamente», ha señalado el experto.

Fuente: ABC 04/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

ENCUENTRAN EL FÓSIL MÁS ANTIGUO DEL GÉNERO HOMO, CON 2,8 MILLONES DE AÑOS


Un equipo de investigadores reveló ayer el hallazgo de un fósil de un homínido con 2,8 millones de años antigüedad, que se convierte en el más antiguo encontrado hasta ahora del género homo, al que pertenece el hombre actual. Se trata de la mandíbula parcial de un homínido encontrada en 2013 en el yacimiento Ledi-Geraru en el estado regional de Afar, en Etiopía, cuyo análisis en dos estudios publicados en Science apunta a que la divergencia del género Homo ocurrió casi medio millón de años antes de lo que se había concluido anteriormente. 

Los investigadores indican que el fósil, que se conoce como LD 350-1, combina los rasgos primitivos del Australopithecus con las características más modernas del Homo, que situarían a este género antes en el tiempo, al menos de manera incipiente. No obstante, los investigadores apuntan a que todavía es pronto y se necesitan más estudios para determinar a qué especie pertenece. 

Hasta ahora, los fósiles más antiguos encontrados del género Homo, que agrupa a las especies que evolucionaron en el hombre moderno (homo sapiens), databan de aproximadamente 2,3 ó 2,5 millones de años. 

"A pesar de muchísima búsqueda, los fósiles del linaje Homo de más de 2 millones de años son muy raros", señaló Brian Villmoare de la Universidad de Nevada, uno de los investigadores principales, quien en rueda de prensa mostró el entusiasmo del equipo ante el hallazgo. 

Villmoare y su equipo estudiaron a fondo la mandíbula, que cuenta con cinco de sus dientes intactos, y descubrieron que, aunque la edad y ubicación del fósil lo colocan cerca del Australopithecus afarensis, su dentadura coincide más bien con las primeras especies del Homo, por su forma delgada y simétrica. 

El académico señaló que el periodo que abarca entre 2 y 3 millones de años es uno de los que más lagunas tiene respecto al estudio de los orígenes del hombre, por lo que "tener una idea de la fase más temprana de la evolución de nuestro linaje es particularmente emocionante", aseguró. La investigadora del departamento de geociencias de la Universidad Estatal de Pensilvania Erin Di Maggio lidera otro estudio en el que describen geológicamente el yacimiento donde se descubrió la mandíbula y confirman la edad del fósil. 

"Estamos seguros de la edad del LD 350-1", afirmó la investigadora, que señaló que se han utilizado distintos sistemas de datado, como análisis radiométricos de las capas de cenizas volcánicas para determinar la antigüedad de los sedimentos del yacimientos.

Fuente: Huelva Información 05/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

EL ESTADO ISLÁMICO ARRASA LA CIUDAD ASIRIA DE NIMRUD EN IRAK


 

El Estado Islámico (EI) ha saqueado y demolido la antigua ciudad asiria de Nimrud, situada a 30 kilómetros al sureste de Mosul, según ha denunciado el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Irak. La noticia, difundida en un comunicado a última hora del jueves, se produce apenas una semana después de que ese grupo terrorista difundiera un vídeo en el que alardeaba de la destrucción de estatuas milenarias en el museo de Mosul y de dos toros alados en una de las entradas a la antigua Nínive, en las afueras de esa ciudad.

“[El EI] ha asaltado la ciudad histórica de Nimrud y la ha demolido con bulldozers y excavadoras”, anunció el Ministerio anoche. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) ha calificado de "crimen de guerra" esa nueva barbarie de los yihadistas.

Al parecer, la destrucción empezó tras la plegaria de mediodía del jueves, después de que algunos testigos vieran grandes camiones en la zona que podrían haber servido para llevarse piezas arqueológicas que aún permanecían en el lugar. La mayoría de los artefactos excavados de Nimrud se trasladaron tiempo atrás a los museos de Mosul, Bagdad, Londres o París, pero aún quedaban en el lugar los lamasu, gigantes estatuas de toros alados con cabezas humanas, y relieves.

“Hombres del Estado Islámico vinieron al recinto y saquearon lo que había de valor dentro, y luego procedieron a allanar el terreno”, asegura un miembro de una tribu de la zona citada por la agencia Reuters.

Nimrud, fundada en el siglo XIII antes de Cristo a orillas del río Tigris, está considerada uno de los principales vestigios de la era asiria. Su relevancia adquirió aún mayor relieve en 1988, cuando un equipo de arqueólogos descubrió una tumba con una espléndida colección de joyas y piezas de oro. En 1991, en vísperas del bombardeo estadounidense, los responsables del Museo Arqueológicopusieron a salvo ese tesoro en las cámaras acorazadas del Banco Central y no volvió a salir a la luz hasta después de la invasión de 2003.

“Es otro lamentable ataque al patrimonio de Irak”, ha declarado Axel Plathel, director de la oficina de la UNESCO en Irak al conocer la destrucción de Nimrud.

La directora general de esa organización, Irina Bokova, confirmó la semana pasada el daño causado por los terroristas en Nínive y pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, así como que el Tribunal Penal Internacional tome cartas en el asunto.

Los combatientes del EI siguen una interpretación extrema del islam suní conocida como salafismo que considera idolatría la veneración de estatuas y tumbas. Pero hay algo más que motivos religiosos en su forma de actuar.

“Quieren destruir los símbolos de la cultura de Irak que no corresponden con sus creencias, pero también mostrar su poder. Están diciendo: no respetamos los valores que tenéis y vamos a destruirlos”, explicó Plathel a EL PAÍS la semana pasada.

Desde que el EI se hizo con amplias zonas del norte de Irak en junio de 2014, sus huestes se han empeñado en borrar los testimonios de la diversidad. Han atacado a las minorías y destruido sus lugares de culto, incluidos varios santuarios sunníes, que consideran heréticos.

El Gobierno iraquí ha anunciado su voluntad de lanzar una ofensiva militar para recuperar la provincia de Nínive, de la que Mosul es la capital, pero de momento sus fuerzas se encuentran ocupadas un poco más al sur, en Tikrit. Además, los analistas dudan de que tenga la capacidad política para una operación de esa envergadura.

Fuente: El País 06/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

LA VIDA ETERNA, UN INVENTO DE LOS FARAONES



¿La muerte es el final? Y si no lo es, ¿qué nos depara? La humanidad lleva toda la humanidad, y valga la redundancia, intentando resolver esta cuestión, ya sea mediante concepciones religiosas o filosóficas. Incluso la ciencia, desde que es ciencia, no ha parado de buscar sus propias respuestas. Los estudios al respecto no cesan. Uno de los últimos, hace apenas unos meses, de la Universidad de Southampton, llegó a la conclusión de que la vida seguía después de la muerte. Para ello, los investigadores analizaron 2.000 casos de personas que habían sufrido un paro cardíaco. El 40% de los que lograron sobrevivir relataron que estuvieron conscientes durante la ‘muerte clínica’ y que se sintieron fuera del cuerpo, viendo cómo los doctores intentaban reanimarlos. Algunos de los supervivientes al infarto también coincidieron en describir una luz brillante, como la del Sol, el dios Re de los antiguos egipcios, los primeros que creyeron en la vida eterna, y sin necesidad de informes médicos.

Quizás resulte más que evidente que la gran cultura de la momificación creyera en el más allá, pero hizo más que esto: fue la primera civilización de la historia, y durante mucho tiempo la única, en ganarse el cielo. Después de ellos, en nuestro entorno occidental, ya vendrían los griegos y romanos, en menor medida, y principalmente el cristianismo (con sorprendentes analogías con el antiguo Egipto). Pero ninguna religión posterior concibió una eternidad tan detallada y perfecta como la de los súbditos de Horus.

La exclusiva de la eternidad
Al principio, no obstante, la eternidad fue una cosa de pocos, o más bien de uno: el faraón. Durante todo el Imperio Antiguo (y antes) solo el rey subía al cielo. Es decir, en el transcurso de unos mil años, la eternidad fue una exclusiva del soberano. Eso sí, los egipcios también tenían su lado práctico y una eternidad en soledad, más que un premio corría el riesgo de convertirse en una condena. Por eso, el faraón otorgaba este privilegio a sus más allegados. De esta manera, podrían seguirlo y servirlo en el más allá. Una prueba de esta eternidad delegada la encontramos en las mastabas construidas al resguardo de las pirámides. Sus moradores buscaban así la protección de su faraón en el Duat, el reino de los muertos.

El faraón, no obstante, no pudo mantener eternamente su exclusiva eternidad. En el transcurso de la revolución social que supuso el fin del Imperio Antiguo, hace casi 4.200 años, el logro irreversible del pueblo fue acceder a los derechos religiosos y, muy especialmente, a la vida de ultratumba. Ahora nos puede resultar chocante este interés escatológico (del griego éschatos: último; no confundir con la otra definición), pero en la antigüedad se trataba de una cuestión de vital importancia. Así pues, hasta el más pobre morador de Kemet, la Tierra negra, símbolo de fertilidad, tal y como denominaban a Egipto sus antiguos habitantes, podía convertirse en Osiris, el dios que renacía cada año a partir de la crecida del Nilo. Es decir, el dios de los muertos era, también, el dios de la vida.

Juicio y paraíso
Una vez revelados los secretos religiosos, todos los fallecidos accedían ya, guiados por Anubis, al tribunal de ultratumba, presidido por Osiris. El difunto debía hacer una confesión negativa, tremendamente larga y que entraba en detalles increíbles. “No he cometido crímenes. No he permitido que un servidor fuese maltratado por su amo. No he hecho sufrir a otro. No he provocado el hambre. No he hecho llorar a los hombres, mis semejantes…”. Estas negaciones ayudan a entender la moral sorprendentemente humanista que regía la sociedad del antiguo Egipto. La balanza, que más tarde se convertiría en el símbolo de la justicia, pesaba su corazón. Si se mantenía en equilibrio con la pluma de la verdad (de la diosa Maat), significaba que el difunto era 'justo de voz', es decir, que no había mentido, y podía acceder al reino de los muertos. Si no pasaba la prueba, se las veía con Ammyt, una bestia con cabeza de cocodrilo, piernas de hipopótamo y cuerpo de león, llamada “la devoradora de los muertos”… no hace falta añadir nada más. Solo una cosa: el juicio no discriminaba entre ricos y pobres, poderosos o siervos, ni valían los sobornos o pagos. Solo accedía al reino de Osiris quien se lo había ganado en vida.

¿Y dónde iban a parar los 'justos de voz'? Pues a los campos de Yaru, un término que los griegos adaptarían convirtiéndolo en los campos Elíseos. Yaru se ha traducido tradicionalmente por cañas, pero en realidad se trata de chufas. Por tanto, se puede decir que el presidente de la república francesa vive en un campo de chufas, aunque difícilmente se pase el día bebiendo horchata. Los egipcios, en cambio, sí vivían eternamente en un mundo dulce y goloso. Esos campos nada tenían que ver con los de los griegos, donde vagaban las almas en pena. Ni con el paraíso cristiano, donde no se sabe muy bien qué se hace. El Yaru egipcio era dinámico y sus habitantes se dedicaban eternamente a vivir como lo habían hecho en vida. El campesino seguía siendo campesino, y el faraón, faraón. Eso sí, otra vez sacaron a relucir su sentido práctico y mágico de la vida creando los ushebtis, unas figuritas que se incluían en el ajuar funerario y que acudían a trabajar en nombre de los difuntos. Bien se merecían una buena vida eterna…

Pero no deja de ser curioso que los hombres y mujeres del antiguo Egipto se esforzaran en perpetuar su estilo de vida en el más allá, lo que da a entender que se trataba de una civilización feliz, muy diferente al carácter sumerio, hitita, babilónico, acadio o incluso judío (todos ellos sin paraíso). No en vano, también llamaban a su país Ta meri, es decir, tierra amada.

Fuente: La Vanguardia o5/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

EL ARCHIVO DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA, ACCESIBLE EN VERSIÓN DIGITAL



El archivo de la Komintern (la Internacional Comunista u organización de partidos y movimientos de esa ideología, fundada en 1919 y disuelta 1943) fue abierto al público en versión electrónica ayer jueves 5 de marzo en el Archivo Estatal de Historia Social y Política de Rusia (AEHSPR) de Moscú.

Los materiales escaneados y divulgados en la web equivalen a cerca del 10% del conjunto de documentos de la entidad que vertebró a decenas de partidos y organizaciones comunistas de todo el mundo en torno a los comunistas soviéticos en la Tercera Internacional. El material digitalizado supone cerca de 89 colecciones (de un total de 500) y más de 1,5 millones de documentos, según los organizadores.

La versión digital del archivo de la Komintern culmina cerca de una década de trabajo realizado bajo los auspicios del Consejo de Europa y el Consejo Internacional de Archivos. En el proyecto participaban también otros archivos internacionales, entre ellos de España, Italia, Francia, Suiza, Alemania y la Biblioteca del Congreso de EE UU. La digitalización de nuevos materiales depende de la obtención de recursos financieros para ello, afirmó Svetlana Rosenthal, vicejefa de departamento de trabajo científico en el AEHSPR y responsable de temas de movimiento obrero. El equivalente a 10 colecciones de documentos de la Komintern tienen todavía carácter secreto, aunque se trabaja en su desclasificación, afirmó la investigadora.

Con motivo del lanzamiento del archivo digital se celebró en el AEHSPR una exposición en la que figuran correspondencia de los dirigentes políticos, incluido Stalin, carteles, fotografías (también de la guerra de España y las Brigadas Internacionales), todo ello en versión original.

“Uno de los archivos más cerrados del mundo está ahora en la web”, dijo David Leitch, el director del Consejo Internacional de Archivos, asistente a una mesa redonda sobre el acceso a los archivos en el que participo Andréi Sorokin, el director del AEHSPR, el director del Archivo Estatal de Rusia, Andrei Artízov, y directores de archivos de otros países, incluido el director del Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, Manuel Melgar.

Leitch consideró que la digitalización de los archivos del Komintern es una muestra de lo que puede conseguir la cooperación internacional y un éxito habido cuenta el enorme volumen y diversidad lingüística de los materiales. La digitalización realizada hasta ahora ha costado un millón de dólares y el acceso a los fondos es libre y gratuito. Antes, los investigadores podían consultarlos en la sala de lectura del AEHSPR.

El AEHSPR, que dirige el historiador Sorokin, ha divulgado también en la web los documentos personales de Stalin así como la documentación del Politburó del Partido Comunista de la URSS (órgano de dirección colectiva del partido dirigente del Estado). Asimismo, están accesibles los documentos de las Brigadas Internacionales que lucharon en la Guerra Civil.
Fuente: El País 06/03/2015


---------------------------------------------------------------------------------------

HALLAN UN CALDERO CELTA DECORADO CON UN DIOS GRIEGO EN UNA TUMBA DE 3.000 AÑOS


Los especialistas califican de excepcional un cementerio celta en el que se están descubriendo tumbas y restos arqueológicos de la más diversa naturaleza, iluminando desde nuevas perspectivas las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales de los países del norte y el sur de Europa, durante más de mil años, entre el siglo XIV antes de Cristo y el comienzo de la era cristiana.
Los especialistas franceses del Instituto nacional de investigaciones arqueológicas preventivas (INRAP) descubrieron el otoño pasado un sitio funerario en las afueras de Lavau (Aube), una pequeña localidad de menos de mil habitantes, en la región de la Champaña-Ardenas (este de Francia), una ruta estratégica para la comunicación entre los pueblos germánicos y el Mediterráneo, a través del valle del Ródano.

Tras seis meses de revelaciones, los especialistas del INRAP hacen ya un un primer balance muy provisional, calificando de «histórico y excepcional» un descubrimiento que está desenterrando milagros arqueológicos de primera importancia, con una triple dimensión.

El cementerio celta descubierto en Lavau fue un sitio funerario durante más de un milenio, entre el 1.400 antes de Cristo y los primeros siglos de nuestra era. Tienen especial importancia las tumbas del siglo V antes de Cristo.

Periodo temporal sin duda excepcional, que tiene otra particularidad de primera importancia. Todos los restos arqueológicos descubiertos ponen de manifiesto unas relaciones «diplomáticas», sociales, políticas y culturales muy intensas entre los países del norte (la actual Alemania y más allá) y los países de la cuenca mediterránea.

Hace más de 3.000 años, la actual Francia (celta y gala) ya era una suerte de «puente» entre la Europa germánica y la Europa mediterránea, griega y romana.

Proselitismo de sus dioses

Varios de los descubrimientos en curso subrayan esa dimensión estratégica de la actual Francia. En el cementerio de Lavau quedan rastros palmarios de ese diálogo cultural de inmenso calado histórico.

Los especialistas conceden especial importancia a una pieza calificada de «excepcional»: un caldero de bronce de más de un metro de diámetro, decorado con cabezas con cuernos del dios griego Aqueloo («el que ahuyenta el pesar»). Hace 3.000 años los griegos ya estaban dando su «nota» a caballo entre las Europas del norte y del sur, haciendo, propagando de sus dioses, capaces de «ahuyentar el pesar» con un gran caldero destinado a distribuir las bebidas euforizantes de la época.

Emilie Millet, especialista en «mobiliario» de la época, comenta: «Pensamos que ese caldero tiene una factura probablemente griega o etrusca. Es una obra maestra de la metalurgia de la Edad de bronce».

La poción mágica

El caldero descubierto en una aristocrática tumba, en Lavau, tenía la misma función que tienen calderos más rústicos para distribuir la legendaria «poción mágica» en las historias de Astérix y Obelix o para consumir caldos gallegos no menos afrodisíacos, claro está.
«Ni siquiera en las tumbas griegas se encuentran objetos tan preciosos como el caldero de Lavau», comenta, admirado, Dominique García, profesor de la universidad de Aix-Marsella. Tras la preciosidad del caldero de Lavau es posible rastrear huellas de un diálogo cultural de inmenso calado. El gran señor o princesa que estuvo enterrado en la tumba donde se ha encontrado el caldero tenía un gusto muy acentuado por las ceremonias báquicas y orgiásticas, del culto griego a Dionisos.

Todo parece sugerir, estiman los especialistas, que los grandes señores celtas / galos enterrados en Lavau tenían muchas relaciones comerciales con los artistas y comerciantes mediterráneos, griegos, primero, y romanos, más tarde, pasándoles encargos de grandes obras de ornamento artístico, pagadas al precio fuerte de la época.

Los griegos llamaron celtas a los pueblos de la Edad de Hierro que hablaban lenguas celtas. Los romanos llamaron galos a muchos de esos pueblos afincados en la actual Francia. En el cementerio de Lavau, testigo capital de los ritos funerarios celebrados en el lugar, durante más de un milenio, esas y otras tradiciones culturales se fecundaron las unas a las otras de mil y una maneras.

Los celtas del norte adoraban las artesanías y cultos griegos / orientales. Los pueblos mediterráneos (griegos / romanos) estaban sedientos de materiales preciosos (estaño) que les llegaban de la actual Alemania, hasta el Báltico.

Los especialistas estiman que el fabuloso cementerio celta de Lavau permitirán hacer nuevas y maravillosas revelaciones sobre la historia arqueológica de nuestra vieja Europa y los orígenes de su civilización.

Fuente: ABC 06/03/2015




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada